En educación las medidas tomadas son excepcionales y temporales, la no presencialidad no está naturalizada.

María Mancini

María Mancini – Pta. Bloque F de TODOS

Quienes hemos transitado las aulas, no dudamos de lo humano del acto educativo, y consiguientemente lo humano incluye los lenguajes que otorga el encuentro físico, la convocatoria del aula, del patio escolar, los espacios compartidos. De ahí lo indiscutido de la presencialidad en las escuelas, como condición optima para enseñar y para aprender.

Así, quienes adherimos a las decisiones tomadas por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, a cargo de Agustina Vila, y en correspondencia a las resoluciones emitidas por el Consejo Federal de Educación en el marco de la Emergencia Sanitaria Nacional por COVID, no estamos en contra de la presencialidad y rechazamos tajantemente la idea que se ha querido instalar desde la dirigencia de Juntos por el Cambio, acerca que las escuelas han estado cerradas y hace más un año que los alumnos y alumnas de nuestra provincia no tienen clases.

La aprobación del Plan Jurisdiccional, en octubre del 2020, estableció el procedimiento para la reanudación de las actividades educativas presenciales teniendo como parámetro indicador el riesgo epidemiológico evaluado por las autoridades sanitarias, donde mitigar la circulación de personas es esencial.

“El principio rector de la organización escolar en esta situación excepcional es el cumplimiento de las pautas obligatorias establecidas en este Plan, en particular el distanciamiento social. Por eso, y en consonancia con la Resolución 387/21 del Consejo Federal de Educación, se establecen tres formas de escolarización: 1. Presencialidad completa -2. Semipresencial o combinada – 3. Continuidad pedagógica no presencial”.

Y estos fueron los criterios tomados para el inicio de clases 2021 y siempre propiciando la mayor presencialidad posible.

En este maro la virtualidad, se incorporó como la herramienta que da continuidad, excepcional y temporalmente a la escolaridad de millones de estudiantes de todas de las edades y niveles de la educación, en la Argentina y en muchos países del mundo.

La preocupación por la desigualdad digital, que manifiestan representantes de Cambiemos es de una desmedida hipocresía. Mientras que con el Plan Conectar Igualdad se entregaron más de 5 millones de Netbook de industria nacional durante el gobierno de Cristina Kirchner, a través del Anses, y de ellas 4815 en Saladillo, Mauricio Macri desmanteló el programa y durante los cuatro años de su gobierno los alumnos y alumnas de todo el país dejaron de recibirlas. Se han reparado en los últimos meses más de 240 mil de ellas abandonadas en servicios educativos y depósitos durante esos años.

La campaña en favor de presencialidad a toda costa, desvinculándola de la alerta epidemiológica en que nos encontramos, realizando análisis superficiales, sentados sobre tips de una campaña política partidaria, y valiéndose del cansancio social que atravesamos por esta pandemia, demuestra, al menos, falta de responsabilidad política. Apelando a calificativos como la naturalización perversa de la no presencialidad, desconociendo el trabajo desmedido de todos los actores del sistema educativo, que propician lo contrario cuando la situación sanitaria lo permite. El anuncio del Gobernador Axel Kicillof junto a la Ministra Vila de retomar las clases presenciales en forma gradual, a partir del miércoles próximo, así lo demuestra, echando por tierra este tipo de declaraciones tendenciosas, pues la revisión y adecuación de la escolaridad es permanente.  

Desvincular los datos epidemiológicos del tipo de escolaridad,  como propuso y aprobó con su voto el Bloque de concejales de Juntos por el Cambio de Saladillo, es desconocer que la diferenciación entre los municipios está dada por lo que indica la fase en que se encuentre o el criterio que adopte la DGC y E junto al Ministerio de Salud de la provincia, lo contrario serían excepcionalidades arbitrarias, que generarían caos institucional y desigualdad en el acceso al derecho a la educación para las y los estudiantes de toda la provincia. Ello no quita que se focalice por modalidades de la enseñanza o niveles, escuelas rurales, esto también está contemplado, y es atribución de la jurisdicción provincial.

Por otro lado, las comparaciones con actividades económicas permitidas, no se corresponden con el sustento político filosófico que tiene la educación en nuestro país, la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado, de carácter obligatorio hasta el nivel secundario. Por lo que compararlo con cualquier actividad de índole comercial carece de asidero, la Ley Nacional de Educación sostiene entre sus ideas fundamentales, que el Estado se abstiene de concebir la educación como un servicio lucrativo o como forma de mercantilización.  

Entiendo totalmente deslegitimados los reclamos aparentes de Juntos por el Cambio, su gestión educativa ha dejado mucho que decir. Durante la gestión Macri el Presupuesto Nacional para educación bajó un 35 %, pasando de más del 7% del Presupuesto General en 2015 al 5,1 % en el 2019.

Logramos en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, construir más de 2000 edificios escolares, desatendiendo la gestión macrista no solo la construcción sino el mantenimiento de la infraestructura escolar.

La educación de la provincia de Buenos Aires fue desmantelada por la gestión de Maria Eugenia Vidal, en infraestructura, cargos docentes, mercantilizando capacitaciones y deteriorando el sistema.

Es por lo menos preocupante, no solo deslegitimar el Programa Nacional y Provincial de Vacunación, única herramienta por ahora para superar esta Pandemia, sino además recurrir al discurso que invalida las medidas de protección y cuidado, de alumnos, docentes y familias, esgrimiendo ser defensores del derecho a la educación.   

La educación está también atravesada por la pandemia, y lamentablemente deberemos aquí realizar mucho esfuerzo, que necesariamente involucrará más que la presencialidad.

Enfrentamos una crisis sanitaria mundial, he ahí el principio y el fin que explicarán nuestras acciones.