Una cápsula diseñada en el país llegará hasta los 35 km de altura. Dialogamos esta tarde con uno de sus diseñadores Alejandro Munizaga secretario de Ciencias Técnicas de la Universidad De La Punta de San Luis

Sofía es una cápsula espacial construida íntegramente en la Argentina que se acercará al límite de la atmósfera terrestre para tomar fotografías en alta definición de nuestro planeta y transmitir información de la alta atmósfera en tiempo real vía Internet.

Para su lanzamiento, que se realizará con un globo de helio desde el campus de la Universidad de La Punta, en San Luis, el equipo de la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE) no dejó nada librado al azar. Incluida la tripulación.

Alejandro dijo que «Gaturro va a ser el astronauta de nuestra misión, que forma parte del Proyecto Clementina, en conmemoración de la llegada al país de la primera supercomputadora científica, hace 50 años», en la que trabaja ademas el ingeniero Pablo de León, presidente de la AATE e investigador asociado en el área de actividades extravehiculares y diseño de trajes espaciales de la Universidad de Dakota del Norte (EE.UU.).

El diseño y el armado de la cápsula fueron a pulmón. Sólo el globo de gran altura, que trepará hasta los 30.000 metros de altura (el 97% de la atmósfera terrestre), fue traído de los Estados Unidos. El resto es todo hecho en Argentina .

«El propósito es realizar varias experiencias científicas en la alta atmósfera y, también, motivar al público en general, en especial a los chicos, con la ciencia. Por eso, llevará en su interior mensajes que cualquiera puede enviar al espacio desde el sitio de Internet www.dominiodigital.com.ar/clementina «, explicó Alejandro. Todos los que escriban recibirán un certificado de haber participado virtualmente en el vuelo, que está previsto para el próximo jueves.

Una vez que la cápsula alcance la altitud máxima, se desprenderá del globo y comenzará el descenso en caída libre hasta la apertura de un paracaídas, lo que permitirá recuperarla intacta dos horas más tarde en algún lugar a 100 kilómetros del punto de lanzamiento. Eso será posible porque estará provista de un GPS para controlar su posición desde la Tierra en todo momento.

Pero en el camino no sólo tomará imágenes de alta definición de la curvatura terrestre con el cielo negro detrás, sino también de la Argentina. Además, otras dos cámaras de estado sólido filmarán el ascenso y el descenso.

A su paso, Sofía medirá temperatura, contenido de oxígeno, radiación solar y vientos de altura. «Es, en definitiva, un elemento que nos permite mantenernos entrenados, ya que sirve para realizar experimentos con sensores remotos, de observación y muestreo de la estratosfera», dijo.

Luego de que la cápsula descienda (la probabilidad de recuperarla intacta es del 95%), los resultados obtenidos se analizarán ante expertos argentinos y extranjeros que estarán participando del VI Congreso Argentino de Tecnología Espacial, en la Universidad de La Punta, en San Luis (informes: www.aate.org ).

Pero, además de la experiencia científica, se propuso darle un valor social agregado. Por eso, en la cápsula viajarán la obra El éxtasis del esclavo , de Marta Minujín, y otros objetos, que luego se van a subastar a beneficio del colegio-comedor Virgen del Carmen, de la localidad bonaerense de Olivos