A pesar de todo… “Saladillo Canta ´86”

El hecho cultural más importante de los ´80

Por Alejandro Mariotto (abogado, docente y escritor)

La joven Democracia apenas llevaba transitados sus primeros 1.000 días. Raúl Alfonsín ejercía la presidencia, el Dr. Alejandro “Titán” Armendáriz era el gobernador bonaerense, y Francisco “Pancho” Ferro el Intendente de Saladillo. La juventud disfrutaba poder empezar a construir una vida en libertad y muchos se sumaron a la militancia política. En la sede del Centro de Estudiantes Universitarios de Saladillo en la Capital Federal, sita en el barrio de Constitución, dos jóvenes saladillenses, Gustavo Dassatti y “Checho” Belatti, mates de por medio, charlaban sobre lo lindo que sería poder reunir a todos los músicos que alguna vez habían hecho rock en Saladillo. Eran las 3 de la madrugada del día 19 de septiembre de 1986. Ese mismo día Dassatti viajó a Saladillo y fue a verlo a Ezequiel “Carabela” Sinisi militante de la Juventud Peronista de Saladillo (JOTAPE) quien enseguida se sumó a la propuesta. Todos ellos habían cursado su secundaria en dictadura y los nuevos tiempos que, a partir del 10 de diciembre de 1983, se estaban viviendo otorgaban la posibilidad de poder apropiarse del derecho de expresión. Esto más la necesidad de poder encontrarse, fue lo que hizo posible el “Saladillo Canta”. Fue la oportunidad de concretar el encuentro con  gente con la cual se tenía mucho en común y que la dictadura había imposibilitado. Había llegado el momento de ejercer los derechos que la joven democracia posibilitaba. Fue en ese contexto histórico-político que surgió el “Saladillo Canta”.

Hacía falta una institución que lo organizara, fue allí que se pensó en la Juventud Peronista ya que algunos de los que soñaron este festival militaban en dicha agrupación política. Mientras que otros eran militantes del Partido Intransigente, fuerza política muy cercana al peronismo de esa época.

Como la entrada tenía que ser totalmente gratuita se buscaron fuentes alternativas de financiamiento (rifas, bonos, publicidad en una revista a editar, donaciones, una cantina que funcionó durante el festival, etc.).

Faltaba conseguir el espacio físico. Se pensó en el Parque de las Aguas Corrientes, el mismo fue denegado porque “la música espantaba a los caballos de la Rural”. Se pidió la Plaza de la Estación, el municipio nuevamente dijo “no”. Luego se propuso la recientemente inaugurada Plaza Falucho, otra vez la respuesta fue “no”. Entonces, calle San Martín  entre Belgrano y 12 de Octubre. No, no y no. De tanto pedir finalmente permitieron hacerlo en la Plaza de la Estación.

Se fijó la fecha para el domingo 19 de octubre. No fue fácil organizar todo en apenas 30 días, pero con entusiasmo, pasión y militancia se sortearon todos los contratiempos y se logró el objetivo. Las mesas del Bar San Martín y la Unidad Básica de la esquina de Mitre y Roca fueron testigos de la inmensa labor desarrollada. Tanto la casa de “Chiquitín” García como la de “Corchito Silvestre (en la cual había un piano que también fue utilizado en el festival), fueron lugar de ensayo. Los músicos no residentes en Saladillo llegaron una semana antes y en esos días se rearmaron varias bandas que hacía muchos años no tocaban. Entre ellas la emblemática “Julio Alberto” y “Blus”.

Hacía falta un logo que identificara el festival. David Gustavo Dassatti le pidió a Jorge Di Zeo la confección del mismo. A continuación se transcribe la carta que le envió Jorge junto con el diseño: “Querido David: Gracias por tu carta  y por acordarte de mí. Respecto del afiche, espero que te guste, caso contrario estás totalmente habilitado para convocar a otra gente hasta lograr lo que realmente te parezca correcto. Partí de la base del mapa de Saladillo y su “sombra”, es decir, convocando a lo que se ve y a lo que no se ve (a lo marginal y a lo sumergido); guitarra eléctrica mediante. El globo vale por la alegría, por lo que la dicha y la inocencia infantil representan, cosa que nos hace falta a todos. Aparte es un símbolo para que no nos lo “pinchen”, ocurre a cada rato. En fin toda la suerte y el éxito para esta iniciativa de la que sin duda participaré. Un grande abrazo. Jorge Di Zeo.”

Los jóvenes trabajaron codo a codo para concretar este sueño. Se hicieron carteles que fueron colocados en las esquinas céntricas de la ciudad, se imprimieron afiches y volantes en el mimeógrafo de Fernando “Corchito” Silvestre, se difundió por los medios de comunicación como “LRS Radio Saladillo”, etc. La estructura del festival quedó conformada de esta manera: Idea: Sergio Belatti y Gustavo Dassatti. Diseño gráfico: Jorge Di Zeo. Escenografía: Alberto Crocce. Armado e impresión de programas: Fernando Silvestre y Gustavo Dassatti. Operación de sonido: Adolfo De Castro. Conducción: Oscar Amante. Coordinación general: Ezequiel Sinisi. Producción artística: Gustavo Dassatti. Organización: JOTAPE. Colaboraron en la organización, entre otros: Elena Armendáriz, Delfina Asensos, Claudia Caporale, Claudia Yancarelli, Laura Fiol, Andrea Aguilar, “Goli” Fernández, Leo Arce, Adrián Arce, Darío Giustozzi, Orlando Centurión, Carlos Mosto, Mauricio Martín, Alejandro Mariotto, Mariel Reynoso, Yamel Chandaré, Hugo Rolando, Eduardo Martín, Miguel Ángel Rial, Francisco Roark, Toto Elordi y una especial colaboración de Ricardo Molfino.

Ezequiel Sinisi escribió una prosa que permite entender el contexto en el cual se desarrolló este festival. “A pesar de todo… lo que hemos sufrido cuando silenciaron de prepo y a fuerza de odio. Y lo que seguimos sufriendo cuando hay quien se olvida del canto de su propio pueblo. A pesar de la tristeza absoluta y del silencio de tumbas en que intentaron meternos. A pesar de que han hecho lo imposible para callarnos por dentro. A pesar de todo eso, y porque son muy fuertes las raíces para arrancarlas con mil años de vientos. Porque no podrán nunca quitarnos la alegría ni borrarnos la historia. Porque no podrán nunca desviarnos en la lucha ni matarnos la esperanza. Hoy SALADILLO CANTA”.

El sábado 18 de octubre, en la víspera del gran evento,  se compartió una cena de camaradería entre los organizadores y los músicos en la Unidad Básica de Mitre esquina Roca.

El domingo 19 de octubre de 1986, en el escenario montado de espaldas a la entrada principal de la Estación del Ferrocarril, con muy buen nivel y en forma casi continua desfilaron 45 músicos durante 8 horas. La gente acompañó la propuesta con una concurrencia, a lo largo de la jornada, que superó las cinco mil personas. En forma alternativa se escucharon tango, folklore, música contemporánea y rock. Abrió el festival Juan Carlos Rodriguez (guitarra y voz) acompañado por Mario Angelani (percusión y voz). Siguió Voz y Vida con Javier Leprón (guitarra y voz), Héctor Magnelli (bajo), Julieta Ugartemendía (saxo) y Luis Chiuriazzi (teclados); luego la nota simpática con Carballo (guitarra y voz) y sus milongas humorísticas. Más tarde ocupó el escenario el cuarteto vocal Patria Grande, conformado por Carlos Estévez, Raúl Medina, Daniel Rodríguez y “Pemo” Trofino, una de las sorpresas de la tarde, que debieron repetir a pedido del público dos temas, retirándose muy aplaudidos. Siguieron Carlos Belatti (guitarra y voz), “Chiquitín” García (teclados) y Mario Figgieri (batería). A continuación “Nano” Belatti (guitarra y voz) con Daniel Rey Grimau (guitarra). Siguieron Mónica Badoglio (voz) con Chiquitín García (piano).  Luego Carlos Dalto, con su bandoneón, volvió a la música ciudadana. Siguió “Life” con Juanjo Manrique y Juan Mendoza en guitarra y voz, Adalberto Pergiácome (batería) y  Daniel Rodríguez (bajo). A continuación actúo “Blus” integrado por Eduardo Ibañez (guitarra), Fernando Di Leo (batería), Jorge Lanza (bajo), Juan Mendoza y Juanjo Manrique (guitarra y voz). También estuvo presente “Bocha” Idoeta quien entregó tres recitados, acompañado en guitarra por Juan Carlos “Yuna” Rodríguez. Caída la tarde actúo uno de los grupos más esperados y recordados en Saladillo, la orquesta “Julio Alberto”, con Omar Benítez (teclados), Carlos Meritens (guitarra y voz), Alberto López (voz) y Carlos Domínguez (batería), que logró un clima increíble y la mayor cantidad de público. Su entrega fue sobresaliente, teniendo en cuenta que hacía once años que no tocaban juntos y, como se dijo, hicieron bailar a tres generaciones, porque lo que transmitieron llegó a todo el público que los ovacionó. Luego correspondió el turno a Adolfo De Castro (guitarra y voz), que presentó tres temas propios con gran valor poético, junto a Rafael Klotz (teclados). El show siguió con “Pela” Gola (guitarra) y “Pocho” Ojeda (voz) haciendo música ciudadana. Luego fue el turno de “El Checho y sus Khadafis de Occidente”, Checho Belatti (voz), “Beto” Artola (bajo), “Chiquitín” García (teclados), Mario Friggieri y Daniel Viola (batería), haciendo rock con temas de Charly García y Spinetta. A continuación “Bitty y sus condones”, con “Bitty” Benitez (tumbadoras y voz), “Loco” Gorlero (bajo), “Chiquitín” García (teclados). Mario Angelani y Juan Carlos Rodriguez (guitarra y voz) y como músico invitado Mario Friggieri (batería), tocaron candombe lo cual levantó a la gente y la hizo bailar. Siguieron Ramón Delía (guitarra) con Luis Molfino (voz). Luego Ana Caporale (guitarra y voz), con temas propios y buenos arreglos, junto a Gustavo López (teclados), “Beto” Artola (bajo), Mario Friggieri (batería), Marcos López (trompeta y teclados) y Gabriel Méndez (voz). Cerrando el festival, ya cerca del nuevo día, cantó Adriana Saravia, haciendo un tema con el acompañamiento de un mimo (Beto Langioni, de Olavarría) y luego, invitando a todos los músicos que ya habían actuado a subir al escenario, fue cerrada la noche con el tema “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, que sintetizaba un poco el sentimiento de todos.

Cabe resaltar la labor de tres músicos que fueron un poco la orquesta de esta fiesta, pues acompañaron a casi todos los grupos y demostraron que de esto saben bastante.  “Beto” Artola en bajo, “Chiquitín” García en teclado y Mario Friggieri en batería. El trabajo de estos tres músicos fue para destacar porque ellos no representaban a ningún grupo pero fueron el apoyo de todos.

Hay que destacar que la organización –como ya se ha señalado- estuvo a cargo de la Juventud Peronista de Saladillo, y que este encuentro cultural no se usó como propaganda política. En las ocho horas de duración que tuvo el encuentro en ningún momento se hizo mención partidaria alguna.

En diciembre de 1987 se realizó la segunda edición del “Saladillo Canta”, pero luego se discontinuó hasta 1998 cuando se hizo la tercera edición en la plaza principal. Sin duda “Saladillo Canta” ´86 y ´87 fueron el hecho cultural más importante de la década de 1980 en Saladillo. Y cabe resaltar que fue la única vez que un festival hecho con músicos locales logró reunir más de cinco mil personas. El nombre “Saladillo Canta” quedó tan grabado en la memoria colectiva que muchos intentaron apropiárselo.

Fue tan fuerte la energía del Saladillo Canta ´86 que a partir de ese momento muchas bandas y solistas que participaron, fueron contratados para actuar en los boliches bailables de Saladillo, “Sao” y “Aranjuez”.

Yo, con solo 14 años de edad, en mi calidad de militante de la Jotapé participé en la organización de este evento cultural, el cual quedó grabado en lo más profundo de mis sentimientos. Hoy, al revivir los recuerdos de esos días, me emociono y agradezco a la vida haber sido, al menos en una mínima porción, parte de esa movida que marcó un antes y un después de la música popular en Saladillo.

Fuentes consultadas:

 -Diario La Mañana, edición del día 23/10/1986.

 -Revista editada en ocasión del Saladillo Canta ´86.

 -Testimonial: David Gustavo Dassatti.