EL 17 DE JUNIO DE 1821 HACE 201 AÑOS MORÍA EL GRAL. MARTÍN MIGUEL  DE GÜEMES

“GÜEMES FUE UN POLÍTICO DE UNA TALLA  EXTRAORDINARIA  QUE AYUDÓ A SAN MARTÍN A  LOGRAR LA INDEPENDENCIA DE NUESTRA PATRIA Y AMÉRICA.  GÜEMES FUE EL ÚNICO GENERAL ARGENTINO MUERTO EN COMBATE DURANTE LA GESTA DE LA INDEPENDENCIA. HOY SIEMPRE  DEBEMOS HONRARLO” CARLOS ANTONIO GOROSITO.

“Según narra  Juana Manuela Gorriti, el Gral. Martín Miguel  de Güemes     dijo a sus soldados poniéndose de pie antes de morir: “Amigos míos, traigo la muerte en mi seno; pero no es ella lo que en este momento me aqueja, sino la idea de abandonar la vida sin haber cumplido la promesa de libertad que hice a la  Patria. En vosotros confió: sois mi espíritu y mi brazo, y llenareis lo sé, la misión que no me es dado cumplir en este mundo”. Esas palabras fueron pronunciadas por el General  hace 201 años el 17 de junio de 1821 en la Cañada de   Horqueta, a los 36 años de edad, a la intemperie, al lado de un catre improvisado por el capitán de gauchos Mateo Ríos. Allí murió Güemes. Con esas  palabras definió claramente su posición ante la Causas de la patria y la Causa Americana.  Con motivo del Bicentenario de la muerte del Prócer Alejandro  Tarruela ha escrito un libro que ha titulado: “Güemes. El Héroe Postergado”  una obra donde reivindica   el rol   del salteño en la  gesta de la Independencia, que según el mencionado autor se  posterga respecto  a  patriotas indiscutidos  como San Martín y Belgrano.  En Bs As la Gaceta muy alejada del espíritu de  Mariano Moreno escribió sobre su muerte: “Murió el abominable  Güemes al huir de la sorpresa que le hicieron los enemigos. ¡Ya tenemos un cacique menos!”.  Bartolomé Mitre lo calificó de “anárquico caudillo menor” y  de “centinela fronterizo” y el General José María Paz como un “gangoso mal aspectado”.   Güemes  provenía  de una familia acomodada económicamente, pero supo enfrentarse con hidalguía a la oligarquía dominante de la época  y a la de su propia ciudad.  Hoy  y  siempre debemos ver en Güemes a un defensor de la Patria Grande Americana, fue retaguardia y vanguardia de la epopeya de San Martín. Güemes fue un militar de carrera que ganó experiencia durante las invasiones inglesas, y combatió  hasta vencer en cinco oportunidades las invasiones  realistas en el Norte, en sus luchas contó con el apoyo de su pueblo y la gran colaboración de su hermana “Macacha” Güemes, a quién también debemos reivindicar como una de las heroínas de nuestra Independencia. Hernán Brienza escribió sobre sobre  Guemes:  “ Guerrero maldito para los poderosos de Salta. Defensor de la frontera norte argentina para los historiadores del país chico. Líder popular para los revisionistas del  siglo xx. Hoy es tiempo de reivindicar  a Martín Miguel de Güemes: un caudillo americano, un hacedor de la Patria  Grande.”  Güemes fue un político de una talla extraordinaria que ayudó a   San Martín a lograr la Independencia de América. Fue un hombre de la Unidad Nacional, este concepto lo tomo de  su chozno Martín Miguel Güemes  Arruabarrena, cuando relata que   Güemes firmó el Pacto de los Cerrillos con José de Rondeau,  que había declarado a Güemes traidor a la Patria.  El General salteño olvido los insultos y los agravios y  posibilitó con el acuerdo de Los Cerrillos que se diera inicio a la apertura del Congreso de Tucumán que posteriormente  declararía nuestra Independencia. Es preciso hacer una breve reseña de cómo se llegó a la muerte del General Güemes. El 24 de mayo de 1821  los miembros del  Cabildo de Salta intentaron derrocarlo como Gobernador, el Cabildo estaba  formado por las clases altas de la ciudad, cansadas de pagar las contribuciones forzosas que exigía Güemes  para  subvencionar la Gesta de al Independencia, aprovechando la ausencia del caudillo (estaba en Santiago del  Estero convocado por el Gobernador Juan Felipe Ibarra), lo acusó de tirano y lo depuso. Muchos de sus miembros se habían puesto de acuerdo con el general español Pedro Antonio Olañeta para entregarle la ciudad. Güemes regresó  y  ocupó pacíficamente la ciudad, contaba con el apoyo popular  y perdonó a los  que quisieron destituirlo como Gobernador. Esa fue la llamada «Revolución del Comercio»; aunque fracasada, dio inicio a un partido de oposición, conocido como «Patria Nueva», en oposición a la «Patria Vieja», es decir, al partido de Güemes. El general Olañeta ya estaba en camino a Salta y mandó al coronel José María Valdés, alias «Barbucho», por un camino desierto de la Puna, acompañado por miembros de la familia realista Archondo. El coronel Valdés era un español nativo de Valencia, radicado desde hacía décadas en la región y con experiencia en arrear y robar ganado, oficios que le permitieron conocer múltiples senderos poco transitados. Valdés ocupó la ciudad de Salta el 7 de junio y Güemes salió a combatirlo y fue herido por una bala.   Siguió a caballo y se dirigió a una hacienda a  dos leguas de  Salta. Pocos días después recibo a dos oficiales españoles que venían en nombre de Valdés y le ofrecieron trasladarlo a  Buenos Aires para curarlo pero a condición de ordenar el alto el fuego contra los realistas. La respuesta de  Güemes  fue convocar a sus oficiales a quienes  les pidió que jurasen que nunca aceptarían ningún tipo de trato para beneficiar al enemigo en suelo patrio; pedido que fue respondido con el entusiasta juramento de los oficiales y gauchos salteños. Cuentan los historiadores que Güemes habría sido hemofílico, y cualquier herida le hubiera causado la muerte. De hecho, moriría desangrado tras varios días de agonía, causada por una herida que en condiciones normales habría sanado en poco tiempo. Hoy como todos los años lo recordamos  a Güemes, pero nuestro homenaje debe ser permanente el fue uno de esos hombres extraordinarios que posibilitaron la Independencia de   nuestra Patria  y de América. Ciertamente contó con el apoyo del pueblo y de otros  hombres  y mujeres que lucharon juntos a la par por la Patria Grande Americana. “… a nada temo, porque  he jurado  defender la Independencia  de América, y sellarla con mi  sangre. Todos estamos dispuestos a morir primero, que sufrir por segunda vez una dominación odiosa, tiránica y execrable”. Y  así lo hizo hasta  su último  suspiro el único General Argentino que murió en  combate durante la gesta de la Independencia.  En su  zamba “El Gaucho Guerrero”, el recordado Hernán Figueroa Reyes canto: “ Al alba se sintió un grito/desgarrando todo el valle/ murió don Martín! /¡Murió don Martín!/ lo está llorando el gauchaje!”. El 17 de junio  de 1821 quedó grabado a  fuego en nuestra historia como el  que pasó a la Inmortalidad uno de nuestros  Grandes Próceres, que en buena hora los argentinos hemos decido reivindicar  por siempre.”  Carlos  Antonio Gorosito, Ex Intendente Municipal (1991-2015), Saladillo  17 de  Junio de 2022.