VIVIR DE LA TETA DEL ESTADO Por Luis Dario Nagore

Usted habrá escuchado el término “la teta del estado”; no se refiere a aquel diputado nacional que tuvo un percance cuando la cámara de su computadora lo enfocó succionando un pecho femenino…no, nada de eso. Trataré de aclarar de qué se trata.

Una vez había un pequeño pueblo llamado Maconde que tenía un problema con el suministro de leche para sus habitantes; estaba muy lejos de la ciudad cabecera y los caminos de tierra eran casi intransitable.

Un gobierno propuso a emprendedores locales hacer una empresa mixta entre el estado y los privados. Compraron 5 vacas lecheras que proveían 5 litros diarios de leche. Es decir 25 litros que alcanzaban para dar a cada uno de los 100 habitantes la ración diaria de 250 cc del líquido elemento.

El estado ponía un campo fiscal de cinco hectáreas, los medicamentos para los animales eran

abonados  por los socios privados. El costo, entonces, para los consumidores era el de distribuir los gastos de pagarle a un vecino jubilado que cuidaba los vacunos y ordeñaba diariamente las vacas, y un pequeño monto para resarcir por los gastos al estado y a los privados.

Todo solucionado…empresa mixta; la solución no podía ser tildada ni de neoliberal ni socialista.

Al poco tiempo, hubo un cambio de gobierno. Si bien las cosas funcionaban perfectamente, el nuevo gobierno estimo necesario optimizar la entrega de la leche, y sumo 10 operarios para hacer esta tarea. Empezaron algunos rumores referidas a que los consumidores recibían algo menos de leche y ya la cantidad no alcanzaba para completar la tasa.

El gobierno dispuso un sistema de control cibernético que controlaba la salida del fluido hasta la llegada a la casa del consumidor. El costo de este desarrollo informático costaba mensualmente el equivalente a 10 litros de leches diarios, una bicoca.

Como el rumor se incrementó, el gobierno creyó necesario investigar como el producto era usado por los consumidores.

Entonces agrego al Staff de persona 10 cocineras que se encargaría de enseñarles a las señoras del pueblo como hacer uso de la taza de leche que recibían.

Los emprendedores privados alertados sugirieron cambiar la alimentación de las vacas para reforzar el ordeñe. Y de esa forma algunos de los animales podían ser ordeñados 2 veces por día.

Entonces, para mejorar la solución el gobierno incorporó 3 operarios para encargarse del ordeñe y cuidado, teniendo en cuenta que ahora había que hacer dos ordeñes.

El poblado ya estaba muy molesto. Fue entonces que un funcionario del gobierno que se encargaba de la economía, se contactó con el fabricante de tazas. Le propuso disminuir el tamaño de las  tazas y llevarlas a 120 cc. En principio el fabricante no acepto por una razón de estándar internacional; pero luego el funcionario le ofreció la licitación por tazas de 250 cc, pero la construcción de tazas sería de 120 cc, la diferencia del menor del costo de producir la taza y el precio de la licitación se la repartirían entre el funcionario y la empresa. El fabricante aceptó.

El estado incorporó al plantel del personal 5 operarios que se encargaban de reemplazar las tazas.

Ahora tratemos de hace una analogía. Supongamos, entonces, que las vacas son el sistema productivo, que provee beneficios a través de los impuestos y los bienes que produce, ese beneficio para nuestro relato es la leche.

Queda claro, qué, cuando tenemos que repartir entre más los beneficios (educación, salud, seguridad), es necesario que se incremente el sistema productivo, o sea comprar más vacas. No importa si la plata la pone estado o el ámbito privado. Lo que importa que la producción sea genuina… nada de agregarle agua a la leche.

En el ejemplo, de 100 beneficiarios definidos, hubo otro montón de beneficiarios inventados por el gobierno, que se alimentaban de las tetas de la vaca-estado.

¿Quién son los que han vivido siempre de la tetas del estado?

Ah…ese es tema de otro artículo…pero no busque demasiado lejos. Mire como al pasar, por ejemplo, los representantes del pueblo, los legisladores, cuántos de ellos han sido empleados del estado toda su vida. ¿Pueden representar al comerciante, al pequeño industrial, al albañil, al electricista, o solo se representan a sí mismo?