Jesús da vida

 

Cuando queramos optar por la muerte, por la tristeza o por la oscuridad, contemplemos a Jesús resucitado. Es precioso imaginarlo radiante, glorioso, vestido de una luz infinita, pura alegría y desbordante de felicidad. Él, que fue asesinado injustamente, ha triunfado. ¡Mi amigo vive!

Claro que si yo vivo encerrado en mis propias preocupaciones y necesidades, seré incapaz de alegrarme. Pero si soy capaz de amar con sinceridad a un amigo, entonces sí puedo alegrarme con Cristo por su victoria y su felicidad.

Contemplándolo a Jesús vivo, puede renacer en mí el deseo de elegir la vida y la alegría,  a pesar de todo. Si contemplo al Señor resucitado y me dejo tomar por él, Jesús puede derramar en mí la potencia, la luz y la vida nueva de su resurrección, para que se esfumen mis tristezas y fragilidades interiores.

No elijas una vida apagada, resentida, limitada. Jesús te propone que elijas una vida digna y plena.

VMF