Templanza

 

La templanza es la virtud que regula los placeres y nos vuelve capaces de dominar nuestro instinto, nuestros deseos, nuestras necesidades de gozos sensibles. No se trata de negar los placeres, sino de no dejarse esclavizar por las necesidades de la sensualidad, sobre todo cuando esa energía podría llevarnos a dañar a otros. Pensemos que el descontrol puede llevar a la corrupción de menores, a la violación, al crimen, a la violencia familiar y a diversas formas de no respetar y de lastimar a los demás. Entonces nadie puede negar que hace falta educarse a sí mismo para tener un control de los deseos, para no dejarse dominar por los caprichos de la energía sexual.

Por otra parte, una persona que está siempre preocupada por satisfacer las necesidades del cuerpo y del afecto se vuelve obsesiva, y se llena de tristeza y melancolía cuando no logra lo que desea. La templanza nos da una sana libertad interior, para no estar tan pendientes de esas necesidades y para poder dedicarnos con gusto a esas cosas importantes que no nos brindan un placer inmediato. Nos deja libres de las obsesiones, para que podamos amar con respeto y gastar las energías n ideales que valgan la pena.

VMF