Acompañados

 

Hay personas que transmiten optimismo, que gozan comunicando buenas noticias a los demás: “Súbete a un alto monte, alegre mensajero, clama con voz poderosa, alegre mensajero de Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: Ahí está el Dios de ustedes” (Is 40,9)

Todos estamos llamados a ser alegres mensajeros, porque llevamos una preciosa noticia: sabemos que Jesús está vivo.

Él ha resucitado y, entonces, nadie está solo, porque tiene a Jesús vivo a su lado, para compartirlo todo. Si Jesús está vivo todo es diferente y no existen el miedo o la desesperación. La vida de Jesús resucitado siempre puede inundarnos de nuevo para que volvamos a empezar.

Los que hemos conocido a Jesús sabemos que con él siempre hay una esperanza y que nunca está dicha la última palabra.

VMF