Vivir en Jesús

 

Si estamos desanimados, tristes, cansados, lo mejor es dejarse iluminar por el Resucitado, dejarlo entrar, abrirle la puerta, invitarlo a derramar su gozo en nuestros corazones. El vive en cada cosa y en cada momento,  y eso siempre es una buena noticia, una esperanza de alegría.

Porque, aunque nuestros ojos no lo perciban y nuestra piel no lo sienta, aunque no lo podamos demostrar científicamente, él es más real que nuestros sentimientos y que nuestra piel. Es más verdadero que nuestros ojos y que nuestros pensamientos. Él está, como el amigo más cercano, la luz más preciosa, como el fuego más atractivo que derrama un suave y cálido resplandor en todas las cosas.

Dejemos que él se apodere de nuestras vidas para renovarlo todo con su santa alegría.

VMF