Una ley no cambia nada. Exijamos a la CGT, CTAs y las organizaciones sociales, políticas y estudiantiles un plan de lucha nacional contra la violencia de género (*)

Casi diariamente una mujer es asesinada en Argentina por el hecho de ser mujer. Los femicidios atraviesan Latinoamérica, Europa, todo el planeta. La crisis mundial agrava el problema. La mujer que es padece de maltrato domestico es doble víctima: de su pareja primero, y luego, de toda una sociedad que no da respuesta a sus denuncias. Los gobernantes, las leyes, las instituciones que deberían responder, no lo hacen. El aparato del Estado, muy bien equipado, con policías entrenados, moderna tecnología y armamento sofisticado, no está al servicio de los trabajadores ni de sus hijos. Lo demuestran sus numerosas víctimas, en su mayoría pobres y de sectores oprimidos. El alcoholismo, vinculado a los celos, junto a la pobreza, aparece como factores principales disparadores de la violencia domestica. El Plan Nacional Integral para la erradicación de la violencia de género no se lleva a cabo, y esto lo demuestran las mujeres que denuncian agresiones sin obtener respuesta alguna, en muchos casos hasta encontrar la muerte.

La sociedad también ejerce violencia  sobre las mujeres jóvenes y pobres, la mitad más sometida y explotada de la clase obrera; trabajo precario, desigualdad salarial, faltas de licencias por maternidad y guarderías, violaciones, trata, violencia domestica, muertes por abortos inseguros. Todo esto se agrava con la crisis mundial; mientras tanto, Argentina no hace investigaciones de alcance nacional. Sin información… ¿Cómo puede organizarse una respuesta  adecuada de la justicia, el sistema de salud o la asistencia social?

Sumado a esto, los medios masivos de comunicación y entretenimiento ridiculizan a la mujer presentándola como objeto sexual, loca o tonta,  o la confinan al rol de ama de casa. El gobierno nacional y los demás gobiernos son responsables de que no se haya detenido la brutalidad mediática ni los episodios de violencia contra las mujeres.

Para luchar contra todo esto, tenemos que organizarnos en los lugares de trabajo y estudio; proponer a los sindicatos y centros de estudios crear secretarias de la mujer, tomar el problema de la violencia y el conjunto de los derechos femeninos, convocar especialistas, impulsar jornadas, encuestas, acciones de difusión y protesta. Y a la par, exigir a las CGT,  CTA y centros estudiantiles una campaña nacional que pelee por el presupuesto para casas de refugio, subsidios, atención médica y psicológica, auxilio jurídico, protección y contención de las víctimas. Y que el Estado de las respuestas necesarias para erradicar este flagelo. Además, se debe repudiar a los modelos culturales discriminatorios y denunciar a los espectáculos que denigren a las mujeres.

(*) PSTU (saladillo), mail: pstusaladillo@hotmail.com, Facebook: Pstu Saladillo Lit Ci

Agrupacion Obrero-estudiantil Lineas Rojas (25 de Mayo)