Abandonarnos en Dios

Aunque siempre tenemos que poner todo de nuestra parte para resolver los problemas, eso no quiere decir que la oración no sirva para nada. Jesús nos dijo que pidamos, que supliquemos, que insistamos (cf. Mt 7,7-11). Además nos dice: “Todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han conseguido y lo obtendrán” (Mc 11,24). Si el Evangelio lo dice yo creo que es así.

Eso quiere decir que la súplica realmente puede cambiar las cosas, porque Dios no es sordo ni débil y puede hacer algo por ayudarnos. Pero no siempre lo hace de la misma manera o como nosotros lo imaginamos. Él tiene otros caminos. Nos escucha siempre, pero no necesariamente de la manera que a nosotros se nos ocurre. Por eso siempre es bueno dejar en sus manos nuestras preocupaciones y confiar en ese misterio de amor que todo lo supera.

VMF