El amor

 

El amor, o caridad, es la más grande de todas las virtudes cristianas, la más bella, la que da sentido a todas las demás. Dice el Nuevo Testamento que, sin el amor, las demás virtudes, incluso la fe, son “nada” (1 Cor 13,1-3). El Papa Benedicto XVI afirma que e el fondo el amor es la única luz que “ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza necesaria para vivir y actuar” (Deus caritas est 39).

El amor es una unión afectiva del corazón, que te permite estar como el abrazado a Dios, dejándote amar por él y depositando en él tu afecto. Al mismo tiempo, abre el corazón para que te consideres una sola cosa con los demás, sufriendo con los que sufren y gozando con los que están alegres.

El amor rompe las paredes del yo, de manera que ya no vivas sólo para ti mismo y te entregues a dar y a recibir, aunque no tengas ganas, aunque no estés en las mejores condiciones, aunque aquél que necesita tu ayuda no te agrede demasiado.

Jesús proponía hacer crecer el amor para que sea una entrega “hasta el fin”. Él dijo: “Éste es mi mandamiento, que se amen unos a otros como yo los amé” (Jn 15,12), es decir, hasta dar la vida. Inténtalo, pero ante todo pídele al Señor ese don.

VMF