La generosidad

Nuestro Dios es prodigio en multiplicidad de bendiciones.

Cuando pensamos que hay hermanos que tienen mucho menos que nosotros, y que hay quienes viven sumidos en la mayor miseria, entonces, se silencian las quejas de nuestro corazón y comenzamos a desarrollar el gozo por aquello que tenemos. En esos momentos, predisponemos a Dios para bendecirnos con nuevos dones, fruto de su Infinita Generosidad.

Si Dios te ha bendecido con el éxito…

Si Él te ha bendecido con la inteligencia…

Si además te ha bendecido con la prosperidad… entonces no seas avaro, no tengas miedo de darte a ti mismo y dar a los demás de lo que has recibido, pues sólo así encontrarás profunda paz y vida eterna.

A un hombre mezquino no le conviene la riqueza: ¿para qué le van a dar muchos bienes a un avaro?… El hombre que siempre está ambicionando es un malo; no le interesan las personas, desprecia a los demás. El hombre insaciable no está nunca satisfecho, la codicia le seca el corazón. Eclesiástico 14, 3.8-9

Gustavo Jamut