Amor donación

El dolor interno está siempre presente cuando intentamos cambiar o crecer. Ese dolor aparece cada vez que tenemos que dar un nuevo paso en la vida. Es cierto que cuando alguien ya ha desarrollado una virtud y la ha ejercitado suficientemente, hacer el bien se le vuelve gustoso y espontáneo. Pero frecuentemente el ejercicio de los grandes valores nos cuesta un poco.

¿Acaso no recordamos que ser fieles muchas veces nos ha dolido? ¿No es verdad que ser honestos a veces es muy costoso? ¿Quién no siente el dolor del desprendimiento cuando intenta ser más generoso y trata de compartir un poco más de lo que tiene? El amor a veces duele. Pero es un dolor que vale la pena. No te conviene escapar de él.

La capacidad de aceptar ese dolor es un signo de que ya no vives sólo para tus intereses egoístas. Has descubierto que vale la pena dar la vida por las cosas que valen.

VMF