Rezar por quienes nos dañan

Si les tenemos miedo a algunas personas, podemos pedirle al Señor que toque esos corazones para que no quieran hacernos daño. Podemos rogarle que les dé compasión y ternura, para que podamos encontrarnos con ellos en paz.

Si le pedimos al Señor que los bendiga y los haga felices, eso producirá mejores frutos que maldecirlos, odiarlos o escapar de ellos.

Pensemos que si ellos se sienten bien, si tienen paz, si están satisfechos por dentro y se santifican, entonces no tendrán necesidad de hacernos daño. Por eso no hay nada mejor que bendecirlos, desearles el bien y orar por ellos.

Pero también podemos rogarle a Jesús que nos cubra con su sangre preciosa para que estemos protegidos por él, de manera que los demás no puedan perjudicar nuestros proyectos y nuestros sueños. Esa súplica puede ayudarnos a seguir viviendo en paz sin perturbarnos por temores innecesarios.

VMF