Vivir en Dios

 

El Señor no está permanentemente pidiendo sacrificios, porque nos ama y nos quiere dar una vida digna y plena. Jesucristo es plenitud de vida: “Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia” (Jn 10,10). Él sana y perfecciona todos nuestros deseos de vivir mejor, y no nos pide que renunciemos a nuestros anhelos de gozo y de intensidad vital.

Dios ama nuestra felicidad también en esta tierra, porque es el Padre verdaderamente bueno. Dice la Biblia que él creó todo “para que lo disfrutemos”. (1 Tim 6,17).

Esta convicción ilumina nuestra comprensión de la existencia cristiana. Muestra que la vida en Cristo incluye la alegría de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el cuidado de la salud, el gusto de trabajar y aprender, el contacto con la naturaleza, el placer de una sexualidad bien vivida y todas las cosas que el mismo Señor nos regala como signos de su amor sincero.

Pero hay que hacer un lago camino espiritual para aprender a disfrutar la vida con él, para compartir con él nuestras pequeñas alegrías, para vivir todo, juntos.

VMF