Dirección

 

No importa tanto dónde te encuentras. Lo que realmente importa es la dirección en la cual estés moviendo. Tampoco importa tanto la velocidad con la que estés avanzando. Irás ganando impulso a medida que vayas progresando por el camino elegido.

A veces es mejor ir despacio. Para apreciar el paisaje, evitar girar en el cruce equivocado, o seguir de largo en él. A veces, ganar velocidad es la mejor opción para evitar que los demás te pasen por encima. Pero sin llegar al extremo de perder de vista hacia dónde te diriges. Son tantas las veces en las que parece que lo que importa es llegar rápido, sin saber muy bien adónde.

El valor de alcanzar la meta está en recorrer el camino. Así que disfrútalo. Llegar a destino sin haber aprendido ni valorado el recorrido que tuviste que transitar te dejaría vacío. No te apures ni te duermas. Avanza con los ojos y los oídos bien abiertos y aprovecha cada una de las enseñanzas que el camino tiene para ti.

Gabriel Sandler