Parejas

Si estás solo –o sola- y no deseas estarlo, no te preocupes. Y no desesperes. Es lo peor que puedes hacer. Si no estás solo y no deseas estarlo, cuida lo que han construido; redescubre una y otra vez la seducción de los primeros tiempos y sigue evolucionando, creciendo, cambiando en sintonía con ese otro, compañero en esta ruta.

Si aún no la encontraste no te apures. Tu pareja llegará a ti en el momento preciso. Si lo hiciese antes de tiempo no podrían reconocerse, o en el peor de los casos, no estando listos terminarían echándolo todo a perder. Tranquilo…, reduce tu ansiedad, porque lo más probable es que se esté preparando, sin saberlo al igual que tú, para el encuentro. La vida está esperando que desarmes la imagen idealizada que te has formado de ella. Recuerda que dos gotas idénticas de agua poco aportarían la una a la otra, así que no busques un igual a ti. Estate abierto a encontrar a alguien que pueda complementarte y enriquecerte.

Si estás bien con tu pareja, no se duerman en los laureles. Sigan cultivando la relación con igual o mayor dedicación que antes. Si las cosas no marchan tan bien, no elijan el camino fácil de abandonar y empezar una nueva historia. Pregúntense si se aman y, si así fuese, dense el tiempo y el espacio necesarios para recrear el mundo a partir de sus actuales realidades.

Quienes aún buscan pareja la encontrarán siempre y cuando tengan los ojos y los oídos, así como la mente y el corazón, suficientemente abiertos y libres de desesperación. Quienes la hayan encontrado no dejen de hacer algo, cada día, por mantener y acrecentar esa magia que los une.

Gabriel Sandler