El botellón del centenario

Este año se desenterrará en nuestra plaza principal, el botellón donde la generación del centenario de Saladillo, nos dejó mensajes y testimonios de aquel año histórico, 1963. No voy a dar detalles de lo introducido en el mismo, ya que se menciona en la publicación: “Anales del centenario de la fundación de Saladillo”.

Con mucho entusiasmo, nuestros padres y abuelos, preparaban el cumpleaños Nº 100 de nuestra ciudad. Para ello, se formó la Comisión popular de festejos del centenario. Que dentro de las tareas a realizar, decidió dejar mensajes a  las futuras generaciones, a quienes les iban a tocar, festejar el Sesquicentenario de Saladillo.

Por esos años, un importante acontecimiento hacía que todos miraran el cielo,  en Polvaredas, en el interior de nuestro partido de Saladillo, un genio de la aeronáutica, “Pirincho” Cicaré, había desarrollado el primer helicóptero de sudamérica, el Cicaré-I, que sería exhibido en la exposición industrial, que como parte de los festejos, se realizó alrededor de la Plaza 25 de Mayo.

Tal vez por eso ó por alguna otra razón que desconocemos, se decidió enterrar el botellón en la Plaza principal, como una ofrenda a la madre tierra.

Para esta tarea se trabajó en el taller de la firma: “Pedro Mariotto & hijos”, una agencia de tractores Hanomag, ubicada en la calle Cabral casi esquina San Martín. Allí los señores Pedro Mariotto, su hijo Rubén Mariotto y su yerno Juan Mirassou, procedieron a sellar la tapa del botellón y realizarle vacío, para tratar de lograr una mejor conservación de los elementos introducidos.

Como se observa en las fotografías de ese momento, se utilizó una bomba de vacío de tipo lineal oscilante, con accionamiento manual por medio de una palanca, cuando la lectura del valor de vacío, leída en un vacuómetro, fue la adecuada, se procedió a obturar el caño conectado a la bomba de vacío.

Este botellón se trasladó a la plaza principal, donde en el lugar determinado por el ingeniero Mario Michelini, se construyó una urna de cemento, tarea realizada por el señor Alfonso Pellegrino. En esa urna se colocó el botellón y así en la zona donde se encuentran los viejos cañones, estera el mismo ser desenterrado.

Es un orgullo, para todos los que en ese año como niños, solo nos interesaban nuestros juegos y estábamos ajenos a los acontecimientos vividos por nuestros padres y abuelos, poder hoy asistir ya grandes, en este cumpleaños nº 150 de Saladillo, a “desenvolver” un viejo regalo, tan anhelado.

MARCELO MARIOTTO

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