Errores

Lo único que sabes con certeza cuando encaras algo es que vas a cometer errores. Las equivocaciones en sí mismas no son malas. Por el contrario, pueden incentivarte a descubrir mejores maneras de hacer las cosas.

Quedarte quieto, paralizado tratando de no cometer errores sería mucho más dañino que equivocarte haciendo lo que debes hacer y corrigiendo el rumbo sobre la marcha.

No temas el error. Tampoco tengas miedo de reconocerlo. Hacer de cuenta que aquí no ha pasado nada, hacerte el distraído y seguir adelante asumiendo que nunca nadie se percatará es la peor de las estrategias posibles. Porque, tarde o temprano, el error será evidente; y cuanto más tarde, más daño habrá causado y más difícil será repararlo.

Ocultar el error te lleva a intentar pasar lo más desapercibido posible, hacerte pequeñito para que nadie note tu presencia. Reconocerlo, por el contrario, te da la posibilidad de hacer algo, de pedir ayuda, de trabajar en conjunto con otros en su resolución, engrandeciéndote en el proceso.

Nadie nació sabiendo. Los únicos que creen no equivocarse son los que nunca deciden, sin darse cuenta de que ésa es la peor de las equivocaciones. Anímate a cometer errores y llegarás tan lejos como desees.

Gabriel Sandler