Entrenamiento

Alguien dice “cinco por tres”; y la mayoría responde automáticamente, y sin pensar, “quince”. Cualquiera que haya manejado un automóvil con caja de cambios manual sabe que, luego de unas pocas semanas de aprendizaje, un viaje de una punta a la otra de la ciudad puede transcurrir sin que el conductor tenga la menor idea de cómo ni cuándo utilizó qué marcha, pisó el freno o aceleró. La conducción se habrá tornado un proceso altamente automatizado.

Si tantas cosas cotidianas van en piloto automático, ¡por qué será que no puedes automatizar evitar caer en pensamientos negativos, actitudes autodestructivas y comportamientos que te impiden, recurrentemente, alcanzar tus objetivos? Leyendo estas reflexiones tienes la plena convicción de que “así es” y, por lo tanto, “así será”. Te prometes que a partir de entonces aplicarás los conceptos que acabas de incorporar. Y sin embargo, poco después estás repitiendo, una vez más, patrones de conducta totalmente opuestos a eso que te habías propuesto firmemente respetar.

Es que estás entrenado. Automatizado. Son los comportamientos que has aprendido desde pequeño. No se trata sólo de un nuevo aprendizaje, sino también de un doble esfuerzo. Desaprender lo aprendido y aprender un nuevo código. Necesitas darle duro a la reiteración consciente de actitudes positivas, una y otra vez. Al darte cuenta de que has caído en el viejo modelo enquistado en tu forma de responder, da un paso atrás, respira hondo y cambia enojo por comprensión, ansiedad por paciencia, rabia por amor.

No desesperes ni te angusties, porque estarías alimentando el modelo que intentas modificar. Tan sólo date cuenta en el momento, y no te consueles pensando que la próxima vez será. Cámbialo en ese instante, sin importar lo que los demás piensen al verte reemplazar un grito por un abrazo. Tú sabrás, muy dentro de ti, que estás haciendo lo correcto.

Gabriel Sandler