Buena onda

Acéptalo de una buena vez. La buena onda genera buena onda. Y la mala, mala. Date cuenta de que, así como las buenas energías se atraen, la energía negativa actúa como un imán de problemas y complicaciones.

Sonríe, pide las cosas amablemente, reduce un poco la velocidad a la cual corres por la vida. Date el tiempo de escuchar al otro con atención e intención, mirándolo a los ojos.

El tiempo que pierdas diciendo un “buenas tardes” consciente, o esperando la respuesta a un “¿cómo estás?” sentido y no dicho como un mero formulismo a la pasada, será una inversión y no un gasto, haciendo que la vida fluya de manera mucho más efectiva.

Establece vínculos de afecto y de respeto con tu entorno y, como por arte de magia, tus cosas empezarán a alinearse en la dirección correcta. Las piezas del rompe cabezas que hasta hace poco parecían imposibles de acomodar, encajarán súbitamente entre sí.

Irradia buena onda, y buena onda será lo que recibirás.

 

Gabriel Sandler