La vida perdurable, de Graciela Cicchetti* Por Cristina Sarubbi

Una manera primitiva y eficaz de publicitar “La vida perdurable”, de Graciela Cicchetti, sería diciendo que es un libro de cuentos y relatos cortos; pero –después de leerlos- queda clarísimo que, si bien la brevedad es por estos tiempos garantía de consumo, no es esa la condición que los vuelve dignos de ser leídos.

En las historias de Graciela, nunca la realidad termina siendo lo que parece, como tantas veces se habrá escrito sobre la buena literatura: Los muñecos están vivos, una babosa puede vigilar y controlar a los humanos, una abuela muere varias veces hasta hacernos dudar de si nuestra existencia es verdadera; una (alentada por el espíritu de la otra) acude al cementerio con una ramo de fresias pero no halla la tumba buscada sino un hueco; en una playa, en un libro, una mujer puede encontrarse con la que fue veinte años atrás (¿o con la que será veinte años después?); los sótanos tienen la magia de transportarnos, de duplicar nuestras historias, de traer a nuestros muertos; el pasado no está pisado: vuelve y convive con lo que somos.

Como sucede en los buenos cuentos, las palabras no sobran ni faltan aquí, y están puestas en el lugar exacto para decir lo que dicen y también lo que no dicen.

Limitados, pragmáticos, eficientes, subidos a trenes que no sabemos hacia dónde nos llevan, de pronto nos encontramos con libros como este en el que el tiempo fluye en cámara lenta como un chorro de miel, en el que nuestros antepasados tienen la voz y no nos abandonan, en el que los objetos y los espacios son transformadores.

Qué bueno, Gra, que podamos refugiarnos de la fugacidad y encontrar en estas páginas la vida perdurable.

El libro se puede comprar en librería Plaza Mayor y en Biblioteca Mitre (Saladillo), y librería Hernández (CABA).