Como dice el titulo, me parece que en los tiempos que corren y en las épocas que nos ha tocado vivir los seres humanos tenemos que detenernos a hablar, a discutir (*)

Es bien cierto que cada uno es dueño de sus propios sentires, ideas, ideales, pero cuando la violencia se antepone a la palabra, ¡ Cuidado, estamos por mal camino. Era necesaria la violencia que tuvo y sufrió la caravana que lideraba Sergio Massa,  en LA MATANZA, en verdad, ¿ hacia falta?.

Estos hechos me retrotraen a tiempos que creí olvidados y que dejaron marcas en los ciudadanos que solo querían y queremos un país mejor, con trabajo, educación. Con un país donde las sirenas de las fabricas nos digan que estamos creciendo a puro esfuerzo, sin dádivas. Con casas sin rejas, con niños que se puedan educar y ancianos que después del retiro no tengan que seguir trabajando porque lo que ganan no alcanza.

Parecía iba a ser un día como los de tantos en pre campaña electoral, el pueblo en las calles, los candidatos saludando. Pero de pronto, la violencia actual protagonista de estas horas se pone de manifiesto  una vez mas y todo se opaca, todo se vuelve miedo, y afloran los recuerdos de otros tiempos. No permitamos este tipo de falta de moral ética de quienes son seguramente de distintas militancias. Existen los locales partidarios para debatir, los cafés, las esquinas, pero no en una marcha donde niños, jóvenes adultos transitaban en libertad y con alegría..

A quienes corresponda, volvamos a la escuela y leamos nuestra Constitución. Tu derecho, el mio, ciudadano, termina donde empieza el de los demás.

Y los demás son tus compañeros de trabajo, los maestros de tus hijos, el vecino que cuida de tu casa cuando te ausentas de vacaciones, son tus padres que de la lucha y el trabajo hicieron este país donde hoy vos podes vivir.

Es mejor sentarse a hablar. No es delito ni pecado pensar y actuar distinto. Delito son las piedras, los palos y la falta de dialogo.

A crecer  se ha dicho, todos queremos estar mejor y en un país en paz, donde la única preocupación sea poner el despertador temprano porque no quiero llegar tarde a trabajar y mis hijos a la escuela.

(*) MARTA B. MACCHI