De frente

 

Cuanto más difícil te resulte decir o hacer algo, más rápidamente junta el coraje necesario y dilo; o hazlo.

De nada sirve andar dando rodeos, decirlo en el lugar equivocado o a la persona incorrecta. Sólo empeorarías las cosas. Cuanto antes puedas compartir lo que te pasa con quien te pasa, antes podrás dedicar tu energía a cosas productivas, habiéndote librado de esa carga y sin tener ya que sostenerla.

Recuerda las veces que algo parecido te ha ocurrido en el pasado. El alivio que sentiste al poder decir lo que sentías fue tan grande, que te preguntaste por qué no lo hiciste antes. Y ahora, entonces, ¿qué estás esperando?

Por supuesto, debes estar dispuesto a aceptar lo que vuelva, lo que recibirás del otro; pero eso siempre es mejor que vivir suponiendo, presumiendo lo que podría suceder. Decídete, respira hondo y haz lo que debas hacer, o di lo que tengas que decir a quien corresponda decírselo.

Gabriel Sandler