Perdón

 

Pedir perdón puede no ser fácil. Puede darte vergüenza, temor al rechazo, rabia por tener que reconocer que has cometido un error.

Pedir perdón puede a veces incluso sentirse como algo injusto. Mirándolo desde este punto de vista, el otro tiene razón y pedirle perdón estaría bien…; pero si lo miras desde este otro costado, quizás encuentres argumentos suficientes como para evitarlo y hasta sientas nuevamente esa efervescencia interna que, lejos de llevarte a pedir perdón, te daría motivos para profundizar las diferencias.

Pide perdón por ti, ni siquiera por el otro o porque el hecho en sí lo merezca. Pide perdón para librarte del rencor, el enojo y la energía negativa que ello genera dentro de ti.

Siéntelo sinceramente y expúlsalo. No te quedes con eso adentro; no pidas perdón sólo en silencio. Amígate con el otro; reconcíliate y te estarás haciendo un favor al amigarte con la vida. Pide perdón y te estarás perdonando a ti mismo.

Gabriel Sandler