Sobre las netbooks, (Por Cristina Sarubbi)

Considero necesario diferenciar entre la decisión del gobierno nacional de proporcionar recursos tecnológicos a los alumnos y docentes, y los criterios de distribución y el uso que a estos recursos se les está dando en nuestro distrito.

Como ciudadana, como docente, como madre, aplaudo que un gobierno (nacional, provincial, municipal) accione para que cada alumno y cada educador tengan la posibilidad de tener y usar netbooks. En el siglo XXI, la mayoría de nosotros pasamos gran parte de nuestras vidas haciendo uso de Internet, escribiendo en Word, trabajando con planillas de cálculos, mandando y recibiendo mails, comunicándonos a través de las redes sociales, informándonos, etc. La escuela no puede ni debe quedar excluida del mundo. Eso no se discute, me parece.

Podemos cuestionar, eso sí, por qué aún no se han distribuido netbooks en las escuelas primarias y jardines de infantes,  o –lo que es más lícito- por qué hace más de tres años que los alumnos de la Modalidad de Adultos que están haciendo el secundario siguen esperando sus computadoras y siguen escuchando que “Adultos no está incluido en el Plan Conectar igualdad”. Mientras tanto, en el CENS Nº 451 de Saladillo como en los del resto de la provincia, tenemos que conformarnos con siete máquinas que entregaron hace dos años (¿para cursos de entre 20 y 30 alumnos?), con donaciones de pc usadas, con ruegos y/o pedidos a diputados, intendente o a alguna empresa que pueda brindarlas. Suena a caridad. Es caridad. Tampoco tenemos Internet ni se ha creado el cargo de bibliotecaria, tantas veces solicitado en reuniones de tratamiento de Planta Orgánica Funcional ¿Por qué los estudiantes de Adultos no reciben netbooks de parte del gobierno, como lo hacen los demás estudiantes secundarios?

  La mayoría de las personas que asisten al CENS no tienen los recursos para comprarse una computadora;  y los que son menores (a quienes permitieron ingresar a partir de este año 2013),  y sí las tenían en la escuela a la que asistían antes, debieron devolverlas por no pertenecer más a la matrícula del anterior servicio educativo. ¿Esto no es discriminación? Por favor, que alguien se exprese al respecto.

En lo que se refiere a su implementación en las aulas, en los casos de las escuelas favorecidas por el actual gobierno nacional, es cierto que muchos docentes no las requieren porque no se han capacitado  para usarlas. Supongo que, como en todos los ámbitos, existen quienes eligen actualizarse, y quienes optan por la “comodidad” de continuar con lo ya sabido y no más.

A mí, particularmente, se me han presentado en varias oportunidades dos situaciones: una, que algunos alumnos las tenían abiertas y encendidas mientras que yo, como docente, no estaba requiriendo que las usaran; y que al ver las pantallas he comprobado que estaban jugando en red, subiendo fotos o escuchando música con auriculares camuflados. La otra situación ha sido que, habiendo solicitado yo su uso en el aula para trabajar los contenidos de la materia que deben estar cargados (y a veces no están) o para leer algún libro en la pc sin necesidad de hacérselos comprar, me he encontrado con que la mitad no la tenía o estaba bloqueada. Los que opinan en contra de esto, ¿se han ocupado de visitar las aulas, hablar con los docentes y con los alumnos?, ¿ven que esto que estoy describiendo es también parte de la realidad?

En varias ocasiones he dicho que si hablo de los problemas y expreso lo que veo como defectos es porque me parece que hay que partir del error para modificar lo que ya existe. Todo es perfectible. Todos somos perfectibles. No quiero participar de la política para “aplastar” a nadie; quiero hacerlo por el mismo motivo por el que soy docente: porque quiero contribuir a mejorar la sociedad. Ojalá pueda.