Del qué al cómo

 

Ahora que estamos de acuerdo en que conectarte con tu ser interior puede darle a tu vida un enfoque totalmente nuevo y positivo, la pregunta siguiente quizás sea: ¿cómo?

Empieza estableciendo un diálogo. A la noche, por ejemplo, ya en la cama y antes de dormir o sentado a solas en un sillón antes de acostarte, cierra los ojos y respira profundo un par de veces. Relájate y empieza a conversar mental y silenciosamente con tu ser interior. Como si estuvieses hablando con un amigo, con tu mejor amigo, con tu amigo del alma.

No importa si nunca jamás hablaste con él o si hace mucho tiempo que no lo haces. Dile lo que te surja desde el corazón, con amor y sentimiento. Si al principio te sientes algo ridículo, no te preocupes, ya se te pasará. Si tu diálogo suena a monólogo, persevera y ten paciencia; ya te responderá.

Pero no esperes que sus respuestas lleguen como una voz interior que resuena en tu mente. No suele ser así como funciona. Estate atento, en cambio, a las señales. Mantente alerta durante los próximos días y algún hecho raro, poco común, algo fugaz y llamativo, algo que alguien dirá o hará, o algo que verás o sentirás te llamará la atención en un chispazo de lucidez, como un flash de una foto nocturna.

Ahora, prepárate para reencontrarte contigo mismo, con el mejor amigo con el que la vida podría haberte bendecido, con ese sabio maestro que siempre ha estado contigo, esperando pacientemente que recordases. Ve y háblale, háblate, estréchate en un abrazo mental y empieza a transitar el más maravilloso camino que podría abrirse ante ti.

Gabriel Sandler