Edad

 

No importa tanto cuántos sean tus años, sino cómo vivas los años que tengas.

Son demasiados los jóvenes viejos que, lejos de vivir, apenas si sobreviven. Perdurar no es vivir; y pasarse los días tirado frente a la televisión consumiendo comida chatarra y cansado de no hacer nada, preocupado por el dinero o angustiado por el trabajo, no son actitudes muy joviales, tengas la edad que tengas.

Por otro lado, salir a dar un paseo a pesar de los achaques, disfrutar de un buen libro, aunque los ojos ya no vean como antes, y agradecer desde el alma la posibilidad de estar vivo son actitudes propias de una verdadera juventud de espíritu, independiente de los años vividos.

La decisión es tuya. De nadie más depende si te dejas estar y algún día, mirando atrás, sólo puedas verte vegetar. Adoptar una actitud positiva, creativa, comprometida con la vida, alegre y jovial, está en tus manos.

Sonríe desde el alma, deja de quejarte por los “no” y empieza a valorar los “sí”. Ponle a tus ojos una mirada positiva y recorre tu cotidiana realidad con actitud amable y distendida.

Llegar a viejo con el espíritu vivo y chispeante es una decisión que se adopta mucho antes de recorrer la recta final del camino. Empieza ya; estarás actuando con sabiduría.

Gabriel Sandler