Nada es para siempre

 

Nunca, nada duró para siempre. Y nunca durará. En la realidad que nos toca vivir, todo tiene un principio y un final. El día se esconde para dar lugar a la noche, la cual, en una danza eterna e infinita, a su vez se ilumina dejando paso a un nuevo día. El otoño se enfría para dejar entrar el invierno, que luego se entibia y se convierte en primavera.

Ten eso presente y disfruta lo más intensamente que puedas de los buenos momentos que la vida te ofrece. Tenlo presente, y los malos momentos serán mucho más fáciles de transitar.

Si vas a subirte a un avión y detestas volar, durante el decolaje recuerda que cada segundo que pasa estás más cerca de aterrizar. Si vas a subirte a un avión y amas volar, disfruta a pleno cada instante de vuelo, restando importancia y relativizando cualquier detalle que pudiese empañar la experiencia.

Nada, nunca, durará para siempre. Y eso incluye a tu vida. Así que no te enojes por pequeñeces, no te amargues por tonteras y vive amablemente, lo más que puedas, y siendo consciente de que, muy pronto, lo que sea en lo que estés metido, para bien o para mal, se habrá ido.

Gabriel Sandler