Todos locos

 

¿Qué parámetros utilizas para decir “qué loco” o para pensar que alguien “es raro”?

¿Quién está más cuerdo? ¿Aquél que desayuna parado y con los minutos contados, que se termina de vestir mientras va saliendo de casa y luego corre desaforadamente todo el día, tratando de ganarle tiempo al tiempo? ¿O este otro que se toma las cosas con más calma, ése al que nada parece angustiarle tanto como para olvidar qué es lo que realmente importa?

Demasiado a menudo perdemos de vista cuáles son los parámetros que distinguen locura y cordura. Y demasiado a menudo, también, catalogamos comportamientos alocados como si fueran cuerdos.

¿Tiene sentido, acaso, que recorrer con tu hijo su cuaderno de clases termine siendo menos importante que leer el diario? ¿Te parece coherente que una reunión con tu equipo de trabajo parezca más importante que acompañar a tu esposa al obstetra, y poder ver juntos a tu hijo en la pantalla del ecógrafo?

¿Quién está más loco? ¿O será que en este mundo globalizado, hipercomunicado, súper informado, terriblemente acelerado y demasiadas veces alienado, estamos todos cada vez un poco más locos?

Plantéate sinceramente esta cuestión. Revisa tus prioridades cada día, varias veces por día. No confundas lo verdaderamente importante con aquello que no lo es. Y volviendo un poquito a eso que creías una locura, quizás estarás logrando cierta dosis de cordura.

Gabriel Sandler