Son como son

 

¿Alguien dijo alguna vez que la vida era fácil? ¡A que no! Acepta de una vez que las cosas son como son, y empieza a vivir a partir de esa aceptación.

Aceptar no es resignarse. Aceptar es reconocer que las personas y las circunstancias que te rodean son como son. Y que tú estás cómo, y dónde, estás.

En una vida sin obstáculos, sin problemas, sin desafíos, más allá de la idílica imagen que pueda representar, el aburrimiento te atraparía muy rápidamente.

La cuestión no pasa por esperar que las circunstancias sean las ideales, sino por lo que tú hagas con las circunstancias –no ideales, imperfectas- que tengas que enfrentar.

La vida resulta complicada, es cierto. Suele sorprenderte, y no siempre sus sorpresas serán agradables. En la medida en que aceptes que las cosas son así y dejes de tener la expectativa de vivir en un paraíso, es muy probable que en menos tiempo del que supones estarás viviendo una vida mucho más relajada, plena y… muy parecida a ese paraíso que anhelabas.

Deja de pelearte con las circunstancias. Deja de protestar y de quejarte. Trabaja apoyándote en las cosas tal cual son. Reemplaza enojo por acción, parálisis por movimiento, y pataleo sin sentido por resultados positivos.

Gabriel Sandler