Por qué a mí

 

La próxima vez que estés por preguntarte: “¿Por qué a mí?”, en lugar de sentir lástima por ti mismo cambia el enfoque y complementa esa pregunta con esta otra: “¿Por qué no?”

Antes de culpar a alguien, a las circunstancias o a la vida, fíjate qué has hecho y qué has dejado de hacer para estar donde hoy estás. Qué podrías haber hecho diferente para evitar eso de lo que ahora te lamentas.

La próxima vez que estés por preguntarte: “¿Por qué no a mí?”, en lugar de sentir envidia cambia el enfoque y complementa esa pregunta con esta otra: “¿Por qué sí?”.

Fíjate qué has hecho y qué has dejado de hacer como para no haber podido llegar allí donde sí ha llegado aquel con quien te estás comparando. Qué podrías haber hecho diferente para conseguir eso que deseas.

Lo hecho, hecho está. Necesitaste pasar por todo lo que pasaste para poder estar preparado, aquí y ahora, a enfrentar lo que la vida te está proporcionando. Estás listo para modificar lo que haya que modificar, y así dejar atrás cualquiera de aquellas dos preguntas.

No mires atrás con arrepentimiento ni con dolor. Mira atrás tan sólo para aprender de la experiencia y corregir lo que sea necesario. La vida te sigue dando oportunidades a cada paso. No las desaproveches.

Gabriel Sandler