Turbulencias

 

Hay ocasiones en las que parece como si la vida jugase contigo. Ye en aquellas ocasiones en las que no lo parece, ¡de todas maneras igual estás jugando! Un tranquilo juego de cubos, o una montaña rusa de ésas que te ponen patas para arriba.

Todo período de calma, durante el cual vives en una relativa comodidad, suele estar seguido por una etapa turbulenta, preocupante, con dosis variables de angustia y ansiedad.

Disfruta de los tiempos de paz. Aprovéchalos para prepararte sabiendo que no durarán eternamente. Carga las baterías, disfrutándolos a fondo. Evita por todos los medios preocuparte en vano por nimiedades. Así, cuando el juego se ponga movido, estarás listo para acomodarte lo antes posible, mirando a los problemas bien de frente y confiando en que podrás resolverlos.

Así como un niño construye con su juego de cubos, uno sobre otro, tú pasarás semanas, meses y años construyendo tu vida. Y así como aquellos cubos del niño tarde o temprano caerán, también los cubos de tu vida parecerán desmoronarse de tanto en tanto. No desesperes. Date cuenta de que la vida está proponiéndote un juego, y acepta el convite.

Fíjate cómo reacomodar los cubos; pero haz todo lo que esté a tu alcance por hacerlo en calma, en paz, con esa seguridad interior que habías venido cultivando hasta que los cubos te mostraron que el juego estaba volviendo a comenzar. Si los cubos se caen, si en la montaña rusa estás por encarar la más vertical de las caídas, prepárate para disfrutar.

Gabriel Sandler