Escucha

 

En los peores momentos, ante las más complicadas de las circunstancias, la vida te susurra mostrándote el camino a recorrer. En medio de las crisis, cuando todo parece desmoronarse sin remedio, la vida te grita sugiriéndote qué hacer.

Pero estás tan ansioso, corriendo nerviosos de aquí para allá, con tu mente centrada en un conjunto de pensamientos que giran como en un carrusel, viendo las mismas opciones una y otra vez, sin poder salirte de ese círculo vicioso que poco y nada te aporta.

En realidad, la vida te está dando señales todo el tiempo, mostrándote opciones. A pesar de que la mayoría de las veces ni siquiera te enteres, o de que, aún viéndolas, aún escuchándolas, las catalogues como simples casualidades que, casi como un acto de circo, te llamen la atención fugazmente y por un instante; justo antes de seguir por el camino que tus anteojeras firmemente colocadas no te permitirán abandonar.

Cuanto más aparentemente grave es la situación que te toca vivir, sin embargo, más abierto estás a percibir el llamado a la vida. Más permeable a desconectar el piloto automático bajo el cual, en situaciones normales, acostumbras transcurrir eso que llamas vivir.

Date permiso de escuchar el susurro de la vida. Despierta del letargo y, para empezar, comprométete a no llamar casualidad a la próxima “casualidad” que se cruce en tu camino. Date el permiso de escuchar y, a continuación, atrévete y ten el coraje necesario para actuar en consecuencia.

Gabriel Sandler