Vértigo creativo

 

A veces el tiempo parece insuficiente. Las horas del día no alcanzan y empezamos a acostumbrarnos a esa sensación de que las cosas siguen pendientes, o aunque podamos ir concretándolas, parece como si las que se agregan a la lista fuesen muchas más que las que salen de ella.

Corremos todo el día y todo el tiempo esperando que llegue el día perfecto y soñado en el que podremos disfrutar de la vida. Sin embargo, el día perfecto para disfrutar es hoy, es ahora, ya. Eso que más nos gusta, hagámoslo hoy. Con sólo separar dos o tres horas de la semana para eso, podremos hacerlo.

Piensa, siente, selecciona cuidadosamente algo que quieras hacer, algo que no te haría inmensamente feliz, que te daría mucho placer. Si no te resulta fácil descubrirlo, hurga en aquellas cosas que has venido postergando; es un método que suele dar excelentes resultados.

No hace falta que dejes de hacer todo lo que haces. No es necesario que dejes de lado esas “cosas importantes” que demandan tanta atención de tu parte. No tienes que andar más lentamente por la vida. Muy por el contrario, al disfrutar de tus propios placeres verás que tus obligaciones empiezan afluir de manera mucho más fácil y efectiva.

No sabes cuántos mañanas te quedan, y además, darte la posibilidad de hacer lo que quieres hacer, de manera ordenada y metódica, te ayudará a ser mucho más eficiente en aquello que tienes que hacer cada día.

El tiempo es suficiente. Cómo administrarlo depende de ti. No te escondas detrás de la vorágine llena de “tengo que”, no te escapes de eso que sabes que te apasiona, no tengas miedo de desarrollar aquello para lo que también eres bueno, aquello que amas desde lo más profundo de tu ser; dale un lugar a los “quiero” y los “tengo”; serán mucho más agradables y efectivos. Reemplaza esa vorágine desenfrenada por un vértigo creativo y positivo.

Gabriel Sandler (adaptación)