Examina tus emociones

 

La recta intención y la correcta motivación consisten en que todo aquello que hagamos debe ser en sintonía con la voluntad de Dios, para su mayor gloria y para el verdadero bien de nuestros hermanos, sin poner como prioridad nuestro propio interés.

Ten presente que la inclinación de la carne, la propia voluntad, la esperanza de recompensa y el apego al agradecimiento y al elogio, pocas veces nos dejan del todo.

El actuar con rectitud de intención asegura la paz del corazón y nos evita mucha ansiedad, tensión y preocupación.

Para esto necesitamos de la gracia clarificadora de Dios, quien sabrá revelarnos si, en algún punto del camino empezamos a buscarnos a nosotros mismos en lugar de buscar la voluntad de Dios y su mayor gloria.

Para el que busca cumplir en todo la voluntad de Dios, no existe la sensación de fracaso.

 

Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibido del altísimo; Él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios. Sabiduría 6, 3