En silencio, con imágenes

Un factor de riesgo en nuestros tiempos es el ruido y el exceso de oferta de estímulos acústicos y ópticos. La contaminación acústica ambiental no nos permite llegar a la paz sanadora. No nos deja ni a sol ni a sombra. Y desde todas partes, nos invaden imágenes. Contra este torrente de palabras e imágenes, san Benito recomienda el remedio del silencio. En el silencio, la persona puede encontrarse a sí misma, puede liberarse del ruido de sus pensamientos y avanzar hasta el lugar donde habita Dios mismo, hasta el lugar donde los problemas y las preocupaciones de la vida cotidiana no tienen acceso. Desde este lugar del silencio absoluto, la persona puede sanarse. Allí entra en contacto con su verdadera esencia, con la imagen que Dios se ha hecho de ella.

Pero a pesar de estar en silencio, afloran innumerables palabras e imágenes en nosotros. Un camino sería, como recomiendan los místicos, superar el plano de las imágenes y de las palabras y aparecer en el lugar del silencio, en el fondo del alma, donde no hay ni palabras ni imágenes. Otro camino consiste en combatirlas con palabras e imágenes sanadoras.

Otro remedio importante es la meditación sobre imágenes bíblicas, pues son imágenes sanadoras. En la medicina integral, se habla de imágenes positivas y negativas del cuerpo. Cuando se le pide a un paciente que haga un dibujo de su cuerpo, muchas veces lo dibuja oscuro y desgarrado. La imagen es la expresión de su conciencia sobre el cuerpo. Y se combate, como remedio, este sentimiento negativo del cuerpo, de forma consciente, con la meditación de imágenes positivas del cuerpo. Uno puede imaginarse, por ejemplo, que en nuestro cuerpo hay una fuente de luz que envía luz a todas las partes enfermas del cuerpo. Tales ejercicios de imaginación se incluyen de manera consciente en la terapia. Hacen posible que tengamos un sentimiento positivo con respecto a nuestro cuerpo y actúan curando e iluminando.

Anselm Grün