Una nueva mirada

 

Etimológicamente, la esencia de la fe consiste en una positiva mirada de la realidad. Veo el mundo con otra mirada, lo veo bueno y lo interpreto desde la bondad. Si creo que algo es bueno y bondadoso, podré quererlo bien y podré llamarlo bondadoso. El amor deriva de la fe. Es la conducta que responde a la fe. No es un mandamiento que se nos haya impuesto desde fuera y que nos sobre exija. Al haber reconocido algo como bueno y que es valioso para mí, automáticamente voy a tratarlo bien, lo amará también y lo trataré bondadosamente. Y lo llamaré también con amor. En la alabanza, expreso lo que he reconocido y experimentado como bueno.

La interrelación entre la fe, el amor y la alabanza me describe la estructura básica del mensaje cristiano. Jesús no nos impuso una cantidad de nuevos mandamientos, sino que nos ha enseñado primero a ver desde una nueva óptica nuestra vida, el mundo y a Dios. Y desde esta nueva óptica, que ha predicado con su ejemplo, nace automáticamente una nueva conducta y un nuevo sentimiento de existencia. Jesús no ha abierto los ojos con su forma de tratar las personas, con sus palabras, con su vida y con su muerte, nos ha dado la fe como una nueva visión, el amor como una nueva conducta y la alabanza como expresión de nuestro nuevo sentimiento de vida.

AG