Otra vez el pueblo se viste de luto.Al sonar de la sirena, presurosos salen a socorrer en todo tipo de siniestros (*)

Esta vez la muerte los sorprendió cuando apagaban un dantesco incendio que se produjo en un galpón.

Otro día mas de tristeza. ¿ Me pregunto y pregunto?. ¿Valoramos, como debiéramos, la labor desinteresada y el arrojo de sus propias vidas en pos de la ciudadanía?

¿O solo nos acordamos cuando suena la sirena, o cuando ante un episodio de fuego en nuestro hogares, o cuando un accidente nos sorprende.

Los bomberos deben estar en nuestras diarias oraciones, son seres especiales, elegidos, por eso los debemos cuidar, valorar y honrar.

Muchas familias hoy no verán llegar a aquel que amaban y que salio a socorrer con el único afán de cuidar y salvar vidas, perdiendo la suya en este acto heroico y de grandeza.

bomberos de mi ciudad. Bomberos de mi país y del mundo, me descubro ante su presencia, honro su tarea y la dignifico y les dejo mi sentido homenaje a aquellos que cada día dan la vida por el prójimo.

(*) Marta B. Macchi