Ver el mundo con buenos ojos

 

Creer significa que Jesús asume la interpretación de la vida y del mundo. Significa ver el mundo con buenos ojos, darle la bienvenida, aceptarlo como el mundo del Dios bueno. El mundo no será algo extraño y amenazante, sino la creación de Dios. Se vuelve transparente para Dios. Refleja la gloria de Dios. La nueva óptica me permite relacionarme de forma diferente con la naturaleza y me infunde otro sentimiento. No es fanatismo por la naturaleza, es un prisma que ve en la naturaleza la obra del Espíritu divino. Cuando voy por la naturaleza con esta visión, se me presenta en una dimensión totalmente nueva. Se me vuelve familiar. Me siento uno con ella. Es la obra de Dios, de mi Creador. Dios me ha hecho de la misma materia que a ella. La vida que respiro en ella es también mi vida. Es la vida de Dios.

Y entonces, todo se vuelve transparente de Dios. La flor refleja la belleza de Dios. El sol me hace sentir su calor y su amor. El viento me sopla el Espíritu de Dios, me sacude en la tormenta, me purifica insuflándome aire y me acaricia suavemente con su murmullo. Necesito solamente ir al fondo de las cosas, investigar dentro de mí las cosas, y luego descubrir, en ese fondo, a Dios. Esta nueva visión de la Naturaleza es infinita. El misterio de Dios vive en la Creación. Y por eso, la Creación nunca me resulta aburrida,. Me percato constantemente de algo del misterio infinito de Dios. Y esta visión me lleva a nueva vivencia de mío mismo. Siento la vida de Dios que, de distintas maneras, se mueve en la Naturaleza a mi alrededor y también dentro de mí.

AG