Hoy conmemoramos la partida de uno de los demócratas mas grandes que dio nuestro país

A 5 años de la partida de una de las figuras preponderantes de la vida política en Argentina, recordamos a lo que hoy, y por siempre será, un icono de la democracia en toda Latinoamérica.

Aquel hombre que nació en la década del veinte en Chascomús y que a fines de la década de los ’40 se recibiría de abogado y comenzaría así su carrera en política.

En 1950 comenzó su actuación política en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical, en su ciudad, donde participó de la fundación del diario “El Imparcial”.

En 1954 fue elegido concejal en Chascomús, y al año siguiente fue encarcelado por la Revolución Libertadora. En 1958 fue electo diputado de la provincia de Buenos Aires y diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia entre 1963 y 1966, en el cual fue vicepresidente del Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). Y 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP, siendo detenido el  17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía, por un breve tiempo, por haber reabierto el Comité de la Provincia.

En 1971 crea el Movimiento de Renovación y Cambio y toma una de las decisiones más importantes como líder de ese grupo, rechazando la lucha armada contra el gobierno de facto instaurado por Onganía, diferenciándose así de la postura que adoptaron por entonces algunos grupos católicos, nacionalistas, peronistas y de izquierda, para ofrecer a un amplio sector de la juventud un canal pacífico de militancia de centro-izquierda. En esta época también, ante la actividad política vedada, Alfonsín comenzó a expresar su oposición a la dictadura y difundir sus argumentos a través de su actividad periodística: fue columnista de la revista Inédito de Mario Monteverde y escribió artículos en otros semanarios bajo el seudónimo de Alfonso Carrido Lura.

Es también destacable su actividad como activista defensor de los derechos humanos durante la última dictadura militar siendo uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que en aquel tiempo fue creada en Argentina para hacer frente a las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos que en aquella época comenzaron con la actividad de la denominada AAA y luego siguieron con el Proceso de Reorganización Nacional. Alfonsín puso gratuitamente su servicio de abogado para defender opositores y presentar hábeas corpus por los detenidos-desaparecidos, actividad que por sí misma solía significar la muerte. Realizó varios viajes a América Latina, los Estados Unidos, Asia, la Unión Soviética y Europa, donde frecuentó a los dirigentes de la Internacional Socialista, denunciando la masiva violación de derechos humanos que se estaba produciendo en Argentina.

Hasta lo que fue su llegada al poder en 1983, hecho que se recordará siempre en la historia de nuestro país, luego de la oscuridad del último proceso cívico-militar y de las atrocidades cometidas en el.

La vuelta a la democracia sin dudas tuvo al mejor presidente que esta nueva era democrática podía tener. Gobernando con los valores y los principios que siempre atesoró la UCR, y que los expresaba como basamento de su gestión política en aquel rezo laico de la democracia como lo era el preámbulo de la Constitución Nacional.

Un  gobernante que se destacó por ser un excelente “piloto de tormentas”, después de la salida de un proceso militar que destruyó la economía local, dejando una gran deuda externa y a los distintos gremios  y agrupaciones sectorizarles en su gran mayoría oponiéndose a las medidas económicas.

Pero es importante, y como agrupación juvenil lo vemos más aun, que Raúl Alfonsín supo construir una democracia, para ponerla sobre rieles y echarla a andar, cuando tuvo la decisión política y la gran valentía de hacer lo que muchos países del mundo no se animaron a hacer con los crímenes de lesa humanidad. Raúl Alfonsína sentó en el banquillo de los acusados a los principales perpetradores del crimen organizado en nuestro país y los juzgo, contribuyendo así al trabajo de la CONADEP, pero sobre todo poniendo un mojón en la historia política y democrática de nuestro país, el “nunca más”.

Puede ser tan extensa como su bondad y su honestidad esta reseña histórica del gran líder político, que supo entender el momento y darle al país lo que el país necesitaba, atención y políticas destinadas a las clases obreras, afianzamiento de la economía para resolver los problemas en el plano mundial, pero sobre todo lo que nuestro país le agradecerá eternamente a esta persona, creer en las instituciones democráticas y afianzarlas y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

raul alfonsin 1983