Para recuperar nuestra segunda y definitiva independencia

A 32 años de la Guerra de Malvinas, recordar y evaluar los acontecimientos y las políticas que en la época llevaron adelante los distintos protagonistas es una necesidad no solo de carácter histórico, por la importancia que esos hechos y sus resultados tuvieron en para nuestro país, sino también político y actual.

Las huellas de la derrota de la Guerra de Malvinas son profundas. No solo se expresan en la amenaza permanente de la base militar de la OTAN de Mount Pleasant, en la Isla Soledad. Se expresan en el avance de la colonización imperialista en todo el país y sobre todo en el resultado del proceso de “desmalvinización” que llevaron a cabo los sucesivos gobiernos argentinos y sus sirvientes intelectuales y periodísticos.

Existen quienes recomiendan aceptar los argumentos ingleses de “autodeterminación de los kelpers”, como si fueran un pueblo autóctono oprimido por el colonialismo argentino, y otros que desprecian la causa Malvinas, así como durante el gobierno de Menem se firmaron acuerdos que abandonaron el reclamo soberano, e intentaron “seducir” a los kelpers.

Pero quienes más daño han hecho, quienes más han logrado avanzar en la “desmalvinización”, no son ellos. Son quienes no pierden ocasión para recordar el despojo, de reclamar las Malvinas en todos los foros internacionales, de repudiar el colonialismo inglés y reivindicar la hermandad latinoamericana, pero repiten una y otra vez que el reclamo pacífico en los organismos internacionales es el único camino posible.

Esto es peor, porque indica que, ante la injusticia, no podemos hacer otra cosa que pedirles a los poderosos. Son los que dicen que fue y será siempre una locura desafiar la fuerza de los países centrales. Que no podemos hacerlo, porque seremos seguramente derrotados. Son los profetas de la resignación.

Estos, nos atan de pies y manos, no solo frente a la causa Malvinas, sino a toda intención de romper con el carácter semicolonial de nuestros países, y luchar por la independencia nacional, enfrentando al imperialismo. Nos dicen que todo intento de lucha es suicida.

¡Qué lejos están estos nuevos “libertadores” de los verdaderos próceres de nuestra independencia, hace 200 años! Aquellos no dudaron en enfrentar al imperio de la época, y poner a todo el pueblo en pie de guerra para ganar.

En 1982, el pueblo se puso en pie de combate, muchos aviadores dieron su vida, los “pibes” hicieron más de lo que estaba a su alcance. Pero los “jefes” militares los vendieron, y la dictadura se dedicó a preparar la derrota desde el mismo día 3 de abril. Esa guerra se pudo ganar y no se ganó.

Y podríamos ganar hoy, si hubiera en el país una dirección política que tomara todas las medidas necesarias. Romper con la “desmalvinización” es combatir la idea de que estamos derrotados antes de luchar. Es tomar hoy las medidas que podemos tomar contra los capitales ingleses, que se llevan nuestro petróleo, nuestros minerales, que controlan nuestras finanzas, que tienen estancias y hasta aeropuertos privados en la Patagonia.

Enfrentar la “desmalvinización” es recuperar la confianza en que podemos ser libres, podemos recuperar nuestra independencia y soberanía. Que contaríamos en esa lucha con el apoyo de los trabajadores de los propios países imperialistas, y de todos los pueblos oprimidos. Esa será la única manera no solo de honrar la causa Malvinas y a quienes dieron la vida por ella, sino prepararnos para unir en una sola la lucha por todas nuestras causas soberanas, terminar con la estafa de la deuda externa, con el saqueo de nuestros recursos naturales y la explotación de nuestros trabajadores por parte de empresas multinacionales. Y recuperar así nuestra segunda y definitiva independencia.

Quienes estamos en el PSTU opinamos que esa dirección y ese programa de lucha por la liberación nacional, está ligado a la lucha por la liberación social, contra la explotación capitalista. Y que será la clase obrera con sus organizaciones revolucionarias a la cabeza, la única que podrá cumplir con estas elementales tareas soberanas.

PSTU (Partido Socialista de los Trabajadores Unificado) Saladillo