Cuando parece que todo anda mal

El camino al tesoro, al verdadero ser trascendente, es uno de los aspectos de una espiritualidad desde abajo. El otro aspecto es la experiencia de la quebrada oscura, de la propia impotencia que luego nos lleva a que demos el gran salto hacia la gracia de Dios. En la profundidad, no sólo puedo curarme. Allí donde me encuentro al final de todo, me lanzo en cuerpo y alma a Dios. Allí donde capítulo ante Dios, donde reconozco que no puedo salir por mí mismo del pantano, allí comienza una relación personal con Dios.

En la asistencia espiritual, me encuentro una y otra vez con personas que están muy decepcionadas de sí mismas por no poder cumplir con su propio programa espiritual, por fracasar constantemente, pese a lo mucho que se esfuerzan. En lugar de infundirles ánimo para que superen todos los errores con más fuerza de voluntad, intentamos hacerles saber que eso, que están viviendo es una experiencia espiritual decisiva. No tenemos garantía alguna de nosotros. No podemos hacer con nosotros lo que queramos. Pero justamente allí donde no podemos hacer nada más, donde fracasamos por nuestras propias ideas sobre nosotros, donde según los parámetros humanos todo sale mal, allí es donde Dios quiere hablarnos y mostrarnos que todo es gracia.

En estas experiencias de los propios límites y de la propia impotencia, según el pensamiento de Karl Rahner, experimentamos al Espíritu Santo que actúa en nosotros. Rahner describe la experiencia del Espíritu Santo en situaciones límite y en la entrega a Dios: “¿Hemos intentado alguna vez amar a Dios allí donde ya no hay ninguna ola de entusiasmo sentimental que lo lleve a uno, donde uno ya no pueda confundirse ni confundir su ímpetu vital con Dios, allí donde uno cree morirse por ese amor, allí donde el amor se parece a la muerte y a la absoluta negación, allí donde uno parece conjurar el vacío y lo totalmente inaudito, allí donde todo resulta un salto desesperado hacia el abismo, allí donde todo parece volverse intangible y aparentemente insensato? (Karl Rahner, Escritos de teología).

A. G.