Imágenes y símbolos

 

Las imágenes de la biblia nos posibilitan contemplarnos con nuestros lados sombríos, con nuestras enfermedades, con nuestras inhibiciones, con nuestra soledad y con nuestro abandono, con nuestro miedo y con nuestra desesperación, con nuestro odio y con nuestra decepción. Y las imágenes nos muestran también nuestros lados luminosos, nos revelan cómo la redención nos transforma y nos libera, cómo nos anima y nos hace vivir. Si celebramos la Eucaristía siempre bajo la luz de una imagen evangélica o de la fiesta en cuestión, la Eucaristía nos permitirá ir conociendo poco a poco el reino de la redención. Nos percataremos cada vez más de lo que es el misterio de nuestra existencia redimida y transformada. Las imágenes nos posibilitan entender el misterio de lo que estamos celebrando.

Sin imágenes, lo que estamos haciendo resultará vacío y sin sentido. Recién con las imágenes, se nos revela el sentido de nuestras acciones. La política sin imágenes palidece y se decolora. La liturgia sin imágenes se convierte en un ritual vacío. Las imágenes de la redención que nos revela la Biblia hacen que la celebración de la Eucaristía sea aquello que es, que se convierta en la celebración de una vida lograda, en la celebración de una humanización perfecta, en la celebración de nuestra libertad y alegría, en la celebración de nuestra dignidad y de nuestra transformación por Jesucristo.

A. G.