Te quiero Zunilda (por Marta Macchi)

Dolorosa son las partidas de las personas que uno ama a través de la vida. Esos seres que ni bien uno los ve y los empieza a conocer con el trato cotidiano difícilmente se desprenden del afecto y los buenos ratos compartidos.

A quien no le ha tocado despedir seres queridos, somos mortales y en este viaje por la vida unos lo hacen primero y otros luego.

Te fuiste Zunilda querida a la cita que ya habías acordado con tu amado esposo Santiago, aquel que una noche y celebrando en la quinta del querido y entrañable Coco Gadi cantamos a dúo un tango donde fuimos aplaudidos, recuerdo me dijiste que feliz estabas por eso. Luego seguimos el camino de la lectura y los niños siempre juntas en tu auto llevando la fantasía, la ilusión y los sueños a los pequeños escuchas de los Cais, éramos equipo Zuni, como los hermanos coro vos para mi yo para vos. Y así transcurrido el tiempo una enfermedad se instalo en tu cuerpo pero le diste batalla y ahí estuve. Luego tu recuperación y las tardes de mates y charla y tus proyectos de lectura.

La vida te dio mucho amiga querida, pero también te quito, la pérdida de Enrique te hizo tambalear pero como siempre tu espíritu y tu garra te dio para poder seguir hasta que hoy te quisiste ir así, sencillamente, dignamente como fue toda tu vida.

TE quise y te quiero, aprendí mucho a tu lado me gustaba cuando me decías hoy te vi en la tele o leí una nota tuya así, con la alegría de compartir mi vida y mis logros.

Amiga aventurera como te bauticé, dejaste huella en mi prometo seguir ese camino y cada vez que un libro abran mis manos para leerle a los niños tu figura y tu esencia ahí han de estar.

Te dejo por ahora, para que en ese cielo donde te vas a rodear de tus amados seres te esperan, los que aquí quedamos tus otros hijos, nietos y esta amiga que mientras te recuerde mantendrá vivo el cariño y respeto que siempre te tuve.

                                                                                         Marta B Macchi