Asistencia espiritual y psicológica

La “asistencia espiritual” es cada vez más un ámbito de la psicología. Los psicólogos nos dicen qué es bueno para el “alma”, para la “mente” de la persona, y qué es malo. Los teólogos parecen haber perdido su confianza en la propia experiencia de la dirección espiritual y ahora intentan adoptar métodos psicológicos para la dirección espiritual, lo cual, a veces, hacen sin discernir.

Claro está que la dirección espiritual ya no puede pasar por alto los conocimientos adquiridos de la psicología. Pero en lugar de esperar de la psicología toda la curación, de comparar la teología con la psicología y someterla a ella, sería “más sanador” para las personas de nuestro tiempo reflexionar sobre la experiencia psicológica de la práctica religiosa. Una teología que sólo salga corriendo detrás de las diferentes escuelas psicológicas no será tomada en serio por los psicólogos. Los psicólogos esperan hoy de los teólogos que desvelen la rica experiencia que acumularon los piadosos de todos los tiempos y la hagan productiva para el hombre de hoy.

La práctica de la oración que encontramos en los monjes de los siglos III a VI es una cantera de experiencias psicológicas. Para los antiguos monjes, el camino religioso y el psicológico no se bifurcaban. Para ellos, el camino puramente religioso era también el camino psicológico. El camino religioso contenía todos los conocimientos y métodos psicológicos que hoy reclama para sí una ciencia independiente.
A.G.