Convocatoria popular: Frente Grande 1º de mayo

Esta construcción política de voluntad, trabajo y compromiso que se empezó a escribir hace 11 años y se destaca que el 27 de abril, cuando Néstor Kirchner obtuvo el 22 por ciento de los votos en las elecciones de 2003, se «comenzó esta historia y jamás se volverá a permitir que la escriban desde afuera y desde intereses contrarios a los de la Patria». A falta de una segunda vuelta que legitimara la elección de Kirchner, se construyó la legitimidad a fuerza de políticas para cambiar el destino histórico de la Argentina. Quién podía imaginar que en aquel 25 de mayo de 2003 se iban a lograr las cosas que hemos hecho y desprendernos del lastre que significaba la deuda externa y el FMI, que sigue recomendando las mismas políticas de ajuste, que ya fracasaron, ahora en los países desarrollados.
Cómo fue posible que esta historia que empezó con tanta debilidad haya podido conseguir tantas cosas… Quiero decir que la voluntad, la convicción, el trabajo, el esfuerzo, y el sacrificio personal de cada uno de los que se juegan todos los días para que las cosas salgan bien y vale la pena. Aquel 22 por ciento de votos obtenidos el 27 de abril de 2003 por Néstor Kirchner, le faltaba legitimidad por la deserción del también expresidente Carlos Menem, quien desistió de la segunda vuelta electoral, pero que sobraba coraje para producir un importante cambio en la Argentina.
Se crearon más de 8 millones de puestos de trabajo y que los sueldos se negociarían libremente… Quién pensaba que después del 2008, cuando atravesamos un conflicto tan severo político e institucional, este proyecto, al que le auguraban pocos meses de vida, iba a recuperar los fondos de los trabajadores, que los sacaría del mercado de capitales para volcarlos al mercado social.
El fuerte crecimiento de la economía articulado con políticas de inclusión de los trabajadores a través de las instituciones laborales posibilitaron −en un plazo relativamente breve considerando los tiempos históricos de las sociedades− una reversión de las tendencias de desempleo, precarización del empleo, caída de salarios y debilitamiento de los sindicatos que habían signado las últimas décadas del siglo XX en la Argentina.
La estrategia macroeconómica tuvo entre sus efectos más importantes, el crecimiento elevado y sostenido del Producto Bruto Interno (PBI), sólo interrumpido por el inicio de la crisis financiera internacional que sumergió a la economía mundial en una profunda recesión. En efecto, el PBI argentino se incrementó en promedio 8,6% anual entre 2003 y 2008. Dicho crecimiento fue superior al evidenciado en América Latina en su conjunto y en la mayoría de los países de la región tomados individualmente. Este crecimiento se basó, fundamentalmente, en la expansión y fortalecimiento del entramado productivo nacional. Una prueba elocuente de ello es la incorporación neta de alrededor de 125 mil nuevas empresas privadas en la industria, comercio y servicios durante el período comprendido entre 2003 y 2009, que significó un incremento cercano al 36%. El contexto macroeconómico favorable, sumado a la existencia de fuertes incentivos a nivel micro, condujo no sólo al mencionado proceso de apertura de firmas, sino también a la consolidación de las empresas existentes.
En primer lugar, se destaca la fuerte participación de las nuevas firmas MiPyME (más del 97% de las empresas nacidas corresponden a este segmento) que favoreció una amplia renovación del tejido productivo argentino y la expansión del empleo dado que estos establecimientos de menor tamaño son en general intensivos en mano de obra.
En segundo lugar, existe un número importante de empresas que no sólo estabilizaron sus operaciones durante los últimos años, sino que además se expandieron, pasando de microempresas a PyME y de este último esta elite de firmas (denominadas “gacelas” en la literatura internacional) explicaba hacia fines de 2009 la mitad del segmento, hacia el grupo de las grandes firmas. También se destaca un conjunto de empresas creadas durante el período que experimentaron un proceso de rápido crecimiento.
Desde el año 2003 se verifico un incremento del trabajo formal como nunca se había observado en los últimos 35 años. Como resultado de este proceso el número de trabajadores registrados es un 43 % superior al que había en el mejor momento de la década pasada, durante la vigencia del régimen de Convertibilidad y un 67% superior a los registrados antes de la implementación del actual patrón deportivo.
En síntesis, las múltiples políticas públicas impulsadas desde esa fecha en adelante, pusieron en el centro la dignidad y el ingreso de los trabajadores y los desposeídos, la reconstrucción del Estado y la economía, así como la recuperación de nuestra olvidada dimensión latinoamericana, re-alumbrando el viejo sueño de la Patria Grande.
MESA DISTRITAL, FRENTE GRANDE