Cómo habla Dios?

Aparece la duda: ¿Cómo me habla Dios, cómo puedo escucharlo? Si yo no escucho ninguna voz desde el Cielo. No, no escucho ninguna palabra en voz alta. Pero al rezar, me sobrevienen pensamientos. Y puedo preguntarme de dónde vienen estos pensamientos. La psicología diría que estos pensamientos aparecen desde el inconsciente. Pero tampoco puede aclarar con total certeza por qué aparece justo ahora este pensamiento. Es totalmente legítimo afirmar que Dios me habla en los pensamientos. Son mis pensamientos lo que se suceden en mi mente y los que pueden ser registrados por instrumentos de medición. Pero en mis pensamientos me habla justamente Dios. Por supuesto que no puedo decirlo a ciencia cierta. Podría estar dándome la respuesta a mí mismo. ¿Cómo puedo reconocer que es Dios quien me habla en mis pensamientos? Los monjes distinguen tres clases de pensamientos: los pensamientos que provienen de Dios, los que vienen de los demonios y los que salen de mí. De qué clase de pensamientos se trata, lo reconoceré por sus efectos. Los pensamientos que provienen de
Dios generan siempre paz interior y una tranquilidad distendida.

Si en la oración se me ocurre, por ejemplo, que hice algo mal, todos los reproches y las mortificaciones que me haga a mí mismo provendrán de los demonios y no de Dios. Si contemplo ante Dios mi culpa, dirigiré mi mirada más hacia el Dios misericordioso que hacia mi culpa. Y en medio de mi culpa, me sentiré aceptado y amado por Dios. La mirada puesta en Dios genera, pues, una paz interior, a pesar de mi culpa y a pesar de la invitación a la conversión.
Podré reconocer, entonces, en el efecto de los pensamientos y de los sentimientos si es Dios quien me habla en los pensamientos. Cuando Dios me habla, me llena siempre de una profunda paz y de una sosegada alegría.
A. G.