El Historiador cerró su historia

Cuando compuse La Historia del Historiador, Alberto (mi tío Beto) vivía paralelamente su presente y seguía recopilando historias, anécdotas, etc. hechos que lo apasionaban de tal manera que escuchar sus relatos era como transportarse a las épocas y entornos del pasado, que a uno le parecía estar presente en ellos.

El hablaba con cualquiera que apareciera y contara algo valioso, muchas veces los anotaba en papelitos que guardaba en un envase. Pero también lo pinté de cuerpo entero como era en su juventud ferroviaria, alegre, bonachón, que utilizaba sutilmente la sorna para divertirse y divertir.

Fue uno de los telegrafistas más rápidos de la línea Roca, y las madrugadas esperando el tren de las 5 eran un verdadero buen momento para algunos pasajeros, taxistas, compañeros que se abrigaban en la estufa a carbón de leña de la oficina de cargas.

Era compadrito, vestía con chambergo, pañuelo blanco al cuello, zapatos de charol y bailaba el tango como pocos, con su pareja y amada esposa Pocha.

Hoy Beto, luego de un prolongado sufrimiento, cerró sus existencia de manera que ahora si todo es historia, pero deja una herencia cronológica y literaria inolvidables. Si me permiten, se fue un Benítez prominente, hijo de obreros ferroviarios, humilde y de bajo perfil, pero un grande de verdad.

Atte. Muchas gracias. Omar Benítez.-

Alberto Benitez